A José Pastor Gaitero

Estoy soñando el alto campanario

de mi dulce aldea cacereña,

en mi joven memoria relicario

donde hace su nido la cigüeña.

José Pastor Gaitero

 

Te busco en los pasillos del recuerdo

donde dejaste el juego, las sonrisas

con tu serena voz y tu apacible

mirada de horizontes de luz llena.

Abro las puertas que el pasado cierra

y te forjo presente en mis abrazos

y te beso las manos que me dieron 

las voces que en los libros guardan ecos.

 

Dumas hizo a Dantés clamar venganza,

Hugo robar el pan al miserable,

Dickens colmó de amor a los humildes,

Dante gritó de amor sus desamores,

el eco del salón ángulo oscuro, 

de golondrinas que en sus rimas Bécquer

sus nidos nos colgó de la memoria.

De Lope escucho el eco del soneto.

Viajé a la luna, al mar con Julio Verne,

al Madrid de Baroja en trilogía,

a las cañas y al barro en la albufera

de la huerta de Blasco en la barraca.

Te convoco a leer ahora conmigo

los prohibidos autores que buscabas

nervioso los domingos por el Rastro 

librando del olvido sus palabras.

Tú llevabas humilde los ahorros

que cambiabas por libros imposibles

y yo aprendí a leer por tus esfuerzos

viviendo las historias de sus páginas.

 

Hermano, te convoco a la lectura

desde el ayer y el hoy encadenados,

con el aroma que la historia guarda

en todos esos libros prisioneros.

Nos huele a nieve Crimen y Castigo,

se derrama el incienso y Quasimodo

Nuestra Señora de París asciende

y eleva su alma noble al campanario.

A cebada los campos de Castilla

y a menta nos recuerda el romancero,

nos huele a mar el marinero en tierra,

la nana de Miguel nos huele a llanto.

 

Te acerco a los azules de la orilla

de sucesivas olas y de espumas

donde descansa el mar, donde la arena

reclama el pentagrama de las noches,

donde la playa escribe melodías

si pasean contigo mis recuerdos

y de nuevo la aurora nos regresa

 a ese mundo de libros compartidos.

 

Te convoco de nuevo porque el llanto

dejó de ser caudal en la tormenta

y ahora es de besos sed y de luceros

que buscan en los libros tu escritura.

Te nombro en los pasillos del recuerdo

y en los silencios del olvido estallo,

te renombro, te grito y te revivo

porque te quiero hermano sin distancia.

                                                                  Antonio Pastor Gaitero 

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