Las alas de la sonrisa

La pena es un ser vivo

que vivo se mantiene,

y ocupa el tiempo que el amor merece,

 en cambio la alegría es un instante

que juega al escondite,

es frágil y fugaz en la memoria,

en cambio la tristeza te acompaña,

te persigue,

porfía en el recuerdo,

y mientras, la sonrisa perezosa

se olvida de jugar entre tus labios.

El tiempo del dolor es todo un mundo,

y pesa más que la alegría pesa,

por eso a veces caminar no puedes,

mas cuando aflora a tu semblante el beso

la sonrisa renace con sus alas

para elevarte al vuelo,

e ingrávido verás cómo sonríe

feliz, la cara oculta de la luna.

Antonio Pastor Gaitero

A Miguel Hernández

Miguel Hernández nació en Orihuela el 30 de octubre de 1910.

Hoy visito su casa, paso al jardín y me entretengo entre las sombras que provocan las ramas de la higuera, me acerco al pozo, paseo, respiro de sus flores, y recito para mí algunos de sus poemas que en la memoria conservo.

…volverás a mi huerto y a mi hoguera

por los altos andamios de las flores…

…a las aladas almas de las rosas

del almendro de nata te requiero

que tenemos que hablar de muchas cosas

compañero del alma, compañero.

Miguel Hernández

La Palabra

…Si la palabra calla algo nos vence,

se hace hielo el acento,

la denuncia descansa en el olvido

y en el amor se paraliza el beso.

Hoy estamos aquí porque la espera

se hace insostenible ante el abrazo

que busca la palabra del consuelo,

estamos para dar sin concesiones

para sumar en voz conocimientos

y el tiempo acude y la palabra vuela

si el verso se hace hogar entre nosotros.

Antonio Pastor Gaitero

Fragmento del poema “LLegan las lluvias y la nieve llega ”

del libro “Viaja el tiempo en un tren sin estaciones”

Cuando dices mi nombre te renombro

Cuando dices mi nombre te renombro

y me oculto en tus labios y te indago,

y te encuentro desnuda en esa estrella

que pronuncia tu nombre en la mañana

y en luz arrebatada te convierte,

y le canto tu nombre a los espejos

que conservan la luz de la promesa,

la nitidez del alba en tu recinto,

cuando dices mi nombre me parece

que me late la vida entre tus labios.

Si madruga la niebla, yo te nombro,

te nombro hacia la luz porque me embriago

de tu amor sobre el humo de tu huella

que roza el corazón y lo desgrana,

grito tu nombre que pregona verte

en límites del mar, hacia lo lejos,

donde prende el amor y el amor besa;

a tu nombre me abrazo y me precinto,

cuando dices mi nombre me parece

que me late la vida entre tus labios.

Antonio Pastor Gaitero

Poema del libro “La respuesta del espejo” publicado por “Lastura ediciones”

Tú sabes que te nombro cuando escribo

Tú sabes que te nombro cuando escribo,

y en el poema estás cuando la noche

con sábanas de lirios nos cobija.

Recuerda que que una tarde te quedaste

dormida entre los brazos de la aurora

y se hizo eterno el sueño de los besos

que esperaban el fuego en tu contorno.

Sé que sabes que cuando digo vida

te nombro y te recuerdo,

y cuando escribo beso

te beso y te pronuncio,

sé que sabes que estás en el acento eterno

de un adiós que espera tu regreso.

Que la palabra abraza y te sonríe

porque sentirme vivo fue la causa

que tu mano mi mano protegiera,

que la esperanza de sentir tus labios

en el fondo del sueño permanece.

Sé que sabes que ayer no es el pasado

que te espero impaciente todavía.

Antonio Pastor Gaitero

A Daniela Riso

Un local son paredes, unas puertas,

una techumbre, una ventana,  un suelo,

una barra y un nombre por modelo,

estantes con botellas entreabiertas.

 

Nunca será una casa si desiertas

quedan las manos vagas al consuelo,

si se aloja en olvidos el anhelo,

si se olvidan palabras por inciertas.

 

Concebiste un hogar y es necesario

agradecer abrazos que valoro

y sonrisas y lazos que consuelan.

 

Tú diste luz y voz al escenario

y al artista le diste su decoro,

y las palabras libres sobrevuelan.

Antonio Pastor Gaitero

 

La Fídula 4

 

A La Fídula. A Daniela Riso

A la Fídula, A Daniela Riso

Se apagarán  las luces de la sala, el escenario se apagará en silencio, se cerrará la puerta de la calle, el cierre gritará al bajar de nuevo su condena de sombras,  La Fídula cierra. Siete años han sido suficientes para crear abrigo haciendo casa y sostener sonrisas en abrazos, y construir pilares de amistad y aprendizaje que durarán por siempre.

Gracias Daniela Riso por tu paciencia amiga, tu presente sonrisa y tu enseñanza, nada puede apagar las encendidas velas del recuerdo, tu luminosa  paz y transparencia, nada puede apagar los ecos encendidos de las voces que ocuparon su espacio en tu escenario. Nada cerrará el círculo que protegiste donde la canción de autor habita.

 

La FÍDULA FOTO

Poemas cotidianos

He de decir por defender mi estima

que no salgo sin ella y soy prudente

miedo y respeto tengo a la pandemia,

soy persona de riesgo y me lastima

sin mascarilla ver al imprudente

y es esta una razón que al tonto apremia.

 

Si me protejo es por salvar si puedo

de infectar por contagio a otras personas

y protegerme así de ser infecto,

tan sólo fue un despiste y tengo miedo,

si piensas que no es nada no razonas,

te viene grande ¡Tonto! Este proyecto.

 

El virus sigue ahí, está presente

no se esconde ni avisa, está en el aire

y te acecha y  te infecta si respiras.

¿Lo ves? No tengas dos dedos de frente,

no des a la razón ningún desaire

la muerte se presenta sin mentiras.

 

Fue un despiste, salí sin mascarilla,

y a casa fui corriendo avergonzado,

cubriéndome la cara con las manos.

Corro en ziz zaz, me tuerzo una rodilla

y en ese instante pasan por mi lado

una chica, un mengano y dos zutanos.

 

Uno me mira mal y me reprende

¡Guarda la distancia al menos!- dice

los otros dos apenas si se inmutan,

si va a por ella el pobre me defiende

mi vecina Joaquina que predice:

¡Él se la pone siempre! no discutan.

 

Salgo por fin con ella bien sujeta

y me voy separando de la gente

que alegre pasa o que corriendo vuela,

los hay desvergonzados por su jeta

pero he de comentar y soy consciente

que son la mayoría buena escuela.

 

Corregir el error y no dar pausa,

ni un pequeño despiste ni un olvido

tengo que dar al virus que me aterra,

es esta la verdad para esta causa.

En algunas peleas ha vencido

mas saldrá derrotado en esta guerra.

Antonio Pastor Gaitero

 

Imagen destacada de Rocío Pastor Eugenio WOMANWORD

Aliteración

 

Tu mirada de miras minuciosas

indefenso dejó mi labio herido,

y un beso de embeleso suspendido

llano llenó mis labios, que sonrosas.

 

Fuego manan tus manos milagrosas,

me acerqué con acierto a su latido,

lento delata el lazo y ni he querido

a tus manos dejar de ser ociosas.

 

Me sujetan tus manos y parece

que el beso crece, besa y se anticipa

y el sueño en tu mirar se adueña y mece.

 

Se levanta, se eleva y se emancipa

al fuego fiero firme permanece

desemboca en tu boca y participa.

Antonio Pastor Gaitero

 

Antonio en la presentación del 7 de marzo-6

Fotografía de Pedro Ignacio Tofiño

 

 

No puedo decirte adiós (1974)

Sé por tus labios

que hay un dulzor a fresco en la mañana.

Y porque quiero verte me reflejo

en el recuerdo ansiado de tu imagen

que como el mar, tu mar, mi alma serena,

y me reflejo en ti para abrazarte,

para fundir en desnudez locuras

y contemplarte, amor, y contemplarte.

Que torpe soy, no percibir tu risa

paralela a la vida,

ni tu suma de amor

multiplicada en besos.

No puedo decirte adiós,

no puedo pronunciar esa palabra,

la odié desde niño ¿Sabes?

mucho antes quizás de pronunciarla,

no puedo decirte adiós,

no puedo pronunciar esa palabra.

Antonio Pastor Gaitero (1974)

Antonio 1975

Mundo de muñecos (1973)

Os complace extender sobre nosotros

vuestra tejida capa envolvente,

absorbente y necesaria del miedo

en este mundo de muñecos.

El temor es necesario para la quietud,

para caer en la apatía necesaria,

no ir más allá significa no moverse

y estar parado,

significa ser un instrumento

en vuestras manos.

Nos enseñáis la ignorancia

y nos llamáis analfabetos,

nos cerráis los ojos

para llamarnos ciegos,

pero vendrá el día de los libres, de la luz,

se romperán las cuerdas de los muñecos

y caerán los manipuladores.

Y correremos las marionetas al fin libres,

al fin libres

correremos las marionetas al fin libres.

Antonio Pastor Gaitero (1973)

 

Primeros acordes

No quiero ser la nieve que deshace

su vida y su esplendor sin resistencia,

y me enfrento al calor porque convierte

en nieve derretida mi conciencia.

Y no seré la rama deshojada

que no recibe aprecio por pobreza,

la vida es mi raíz, y despoblada

ha de brotar la savia en mi madera.

No quiero ser el árbol que termina

sus días sin nacer la primavera,

he de extender mis brazos hacia el aire

y crecer a la luz en la arboleda.

 

No quiero ser el grito enmudecido

que no conoce el eco en la garganta,

que no conoce luz porque enmudece

entre sombras su acento y su palabra.

No quiero ser servil el instrumento

que en otras manos cuando soplan suena,

en aire convertirme quiero, en aire,

y a mi aire cantar y a mi manera.

No quiero se  la máquina precisa

que apretando el botón se enciende y rueda.

Antonio Pastor Gaitero (1973)

Canción del libro “Primeras canciones”

Recopilación de canciones de la década de 1970  

 

Primeras canciones

 

Consiguieron de mí sentirme un río

sin caudal y sin flora en las riberas,

y el muñeco que soy por no ser mío.

 

Esta imagen real y repentina

no vencerá por conocer la sombra

de mi gris impotencia en esta esquina.

 

Mas será el mar mi fin y mi destino,

en mi curso las aguas son canciones

que llevarán la sal por el camino.

 

Si no me frenan miedos ni zozobras

seguirá recto el canto en la garganta,

siendo el hacer más sólido en las obras.

 

Antonio Pastor Gaitero (1974)

Canción que pertenece al libro “Primeras Canciones”

recopilación de textos musicalizados en la década de 1970

 

 

A Federico Laporta

A Federico Laporta por ilustrar

con sus dibujos el libro infantil

“Antoñito el orejas”

 

Le das color al cuento y lo reflejas

con la imagen precisa que acontece,

vida le das mi amigo, y me parece

que vivo siento el cuento del “orejas”.

 

Le veo en su colegio en Canillejas

y le siento llorar cuando padece,

y le recuerdo si desobedece,

y le dibujas  bien y le asemejas.

 

En los cuentos están sus travesuras,

los  miedos y los juegos de su infancia,

pequeñas y cercanas aventuras.

 

Todo aquello que tuvo su importancia,

su inocente actitud, y sus locuras,

y están también sus sueños e ignorancia.

Antonio Pastor Gaitero

Antoñito el orejas- foto

A LAURA PASTOR EUGENIO

A Laura Pastor Eugenio -29 de Mayo de 2020

La suma de los años no es el tiempo

que extiende y suma y que mayor nos hace,

sólo el tiempo que vida disfrutamos

suma lunas y suma atardeceres,

y suma, si cruzamos horizontes

para vencer obstáculos de niebla,

si el pulso se acelera y la alegría

brota indomable ávida de vida

cual manantial naciente,

sólo el tiempo que al afecto acude

con lágrimas reúne y besos alza

es el tiempo que cuenta y te pervive,

si saltas, vuelas, ríes, lloras, amas,

bailas, denuncias, cantas, y defiendes,

si corres a la luz y la proteges

vives los años que tu tiempo ocupa.

Lo demás es vacío que no suma,

es ábaco de fácil aritmética

sin pulso, sin lágrima ni júbilo.

La edad es una anécdota imprecisa

que pretende inhibirnos del contento

si pensamos que el tiempo nos distancia

de la búsqueda del juego y la caricia.

Antonio Pastor Gaitero

Laura -7 (2)

 

Hay tanto que decir en el presente

Vuelvo al papel en blanco, al lapicero,

vuelvo a mirar por la ventana ausente,

mientras recuerdos del ayer procuro

y un racimo de versos edifican

el poema que escribo en este instante,

son olas en un mar enfurecido

de acentos y palabras.

Hay tanto que decir en el presente.

En este desconcierto que vivimos

tan sólo la verdad existe en actos

que justifican en ciernes las razones,

eso está mal, eso está bien señala

la lógica que invoco ante la duda.

El acto justifica realidades.

No hay que decir si eres o si haces

tus actos ya señalan tu injusticia

o tu bondad tus actos documentan,

El tiempo es insensible a la mentira

y en ella recupera la ignorancia

el inculto que en fuerzas reaparece,

y eleva el grito si la razón ignora,

de nada vale que la historia escriba

ese pasado que la vergüenza guarda

con el horror violento de la muerte.

El odio en la ignorancia se sustenta.

Antonio Pastor Gaitero

Se prende el tiempo en la madera ajada

Abril de 2020 

Se prende el tiempo en la madera ajada,

en la puerta se agrietan las astillas

y el óxido envejece cerraduras,

almagra la pintura repetida

y se nubla el barniz, y en la mirilla

se refleja una luz amordazada,

ya no se escucha el canto de las llaves

en su trajín diario de apertura

en su ritmo de  acostumbrados golpes.

Elijo la ventana para salir corriendo,

para alcanzar la luz entre cristales,

para subirme al árbol que diviso

de verdes ramas, florecidos brotes.

 

Y soy la puerta abierta que te espera

con manos agrietadas, pelo cano,

nublados ojos, brazos imprudentes,

con desatada luz en mi recinto.

Toma las llaves de mi casa ahora

las ventanas reflejan certidumbre.

Antonio Pastor Gaitero

Puerta Topacio

Fotografía de Charo Gómez

 

Adivinanza para el 17 de abril de 2020

No es una enfermedad y es contagiosa,

y te cambia la cara en un instante,

es necesaria dicen, e importante

aunque a veces es grito y es llorosa.

 

Unas veces tranquila, otras, nerviosa,

no hay ninguno de ella que se aguante,

a veces sin cantar nos pega el cante,

y descubres que es falsa, si es forzosa.

 

Se introduce y te agacha y te retuerce,

y te cuesta parar y te sonroja,

por mucho que no quieras siempre ejerce

 

su fuerza sobre ti, nunca se enoja,

no hay nada que la venza, que la fuerce,

y  unas veces es fuerte y otras floja.

Antonio Pastor Gaitero

Poema adivinanza del libro publicado por “Editorial  Juglar”

“Adivinanzas, el libro olvidado y otros cuentos”

 

Es momento de bálsamos y amparos

Sé que no debería

dejar en este escrito reflejado

el dolor de cabeza que me oprime,

y unas manos sujetas a mi espalda

me empujan a la orilla de este verso.

Y no debo, lo sé, no es necesario

añadir más fatiga al desencanto,

tú, que me lees  ahora y lo compartes

no precisas  la pena que me ahoga.

¿Pero cómo me alivio si me oprime

la incomprensión que acude a mi cabeza?

Para sedar lo escribo, porque estalla

un zumbido de avispas en mis sienes.

Es momento de bálsamos y amparos

y no de insultos ciegos y de inquinas.

A las adivinanzas pasajeras

volveré cuando la noche advierta

que debo de seguir en la odisea

de cultivar palabras en la ayuda.

Antonio Pastor Gaitero