Adivinanza

Adivinanza del libro “Antoñito el orejas”, libro publicado por” Lastura Ediciones”

 

No ve la luz aquél que ver no quiere,

no ve la luz el que a mirar se niega,

quien no alcanza el final ni ve ni llega

a conocer el fin que al fin supere.

 

No ve la solución, desgana adquiere,

seguir hoja por hoja el libro ruega,

no me cierre en sus manos, si me pliega,

nunca sabrá si el desenlace hiere.

 

Puede ser de aventuras, color rosa,

o negra puede ser o corta o larga,

puede ligera ser, puede ser losa.

 

De miedo, amor, si aburre te aletarga

al inicio lo lees, se escribe en prosa,

romántica, y si es drama será amarga.

Antonio Pastor Gaitero

 

 

 

Volveré a cantar lo mismo

cara-blanco-negro-cmyk

 

¿Qué fiera vive en mí que vivo y dejo

que el tiempo pase mudo por mi lado

y no me deje en huella reflejado

todo lo que acontece en el espejo?

 

¿Y qué animal seré si el llanto alejo

de mis ojos, si el grito desgarrado

no me turba, ni el hombre desolado?

¿A qué animal en actos me asemejo?

 

¿Al gavilán que vuela solitario?

¿Al astuto felino, pues razono?

¿A qué animal valoro, a cual denuesto?

 

¿Por qué me considero necesario,

si es más humana la expresión del mono,

si hasta el buitre es más hombre y más honesto.

Antonio Pastor Gaitero

Poema del libro “Sonetos de amor y otras ausencias” publicado por “Lastura ediciones”

Recitaré este poema y cantaré esta canción entre otros textos el viernes 25 de octubre en “La Fídula” en el barrio de las letras de Madrid, porque es un canto de amor en el sentido más amplio de la palabra.

 

A           A9            A        C#7

Y crecemos a golpes y nos hacemos fuertes

F#m              Em6                 F#7         Bm

endebles al amor y a la soledad, pequeños,

   E7                                                        A 

y fuertes al orgullo y al egoísmo fuertes,

   A                    A9                       C#7

y seguimos creciendo ante la duda y el miedo,

 F#m                   Em6                  F#7          Bm 

para vencer el miedo nos mentimos gritando

         E7                                                         A

y escuchamos negando para vencer la duda,

    Dm                            A               

almacenamos ira perdiendo tolerancia,

       B7                              E7

el poder nos enseña a leer libros en blanco

    Dm                                         A

y nos regala el miedo a los dioses y a la noche

  B                        B9                                E

y así seguimos solos venciendo soledades

A                                       C#7

Entre el amanecer y la noche hay tantos pasos,

         F#m            Em6               F#7           Bm

tanto mar que sentir y tanta sal en las olas,

 Dm                                  A

tanta savia nutriendo raíz, flores y frutos,

 B                                                   MI7

tanta esperanza en sueños creciendo y en sonrisas

           Dm                                   A

tanto amor tanta entrega dormida en nuestros brazos

B                                                   E7

tantos besos que dar tanta música en los labios,

      A                                       C#7 

que alejamos la noche en cada creciente luna

  F#m                Em6      F#7                        Bm

improvisando soles     para inventar mañanas

                          E7                                               A

y seguimos creciendo y juntos seremos fuertes.

Antonio Pastor Gaitero

cara-blanco-negro-cmyk

Diseño gráfico  Miguel Martín Barragán

 

Pellejito y los gorriones

Pellejito y los gorriones

Era un verano caluroso, tanto que aconsejaban salir a la calle al atardecer, cuando se metía el sol, las personas tenían que beber mucha agua, sobre todo las personas mayores y las más pequeñas. A los animales los tenían que vigilar a menudo para darles comida y agua, y a las plantas y a los árboles, al amanecer y al anochecer las daban de beber para que no se marchitaran, regándolos. La tierra, seca, mantenía el calor del día anterior y al recibir el agua la absorbía en un segundo. El calor provocaba que el agua se fuera evaporando de los embalses, la sequía era cada vez más angustiosa, nadie esperaba que lloviera en los próximos meses, quizás alguna tormenta ayudara a combatir el sofocante calor de ese verano.

Se cerraron fuentes para controlar el consumo de agua.

Los gorriones acostumbrados a beber el agua de los riegos en los jardines y de las fuentes, se caían de los árboles sin fuerzas para mantenerse en ellos por culpa de la escasez del agua, y de la sed, que les provocaba deshidratación.

Los gurriatos eran los gorriones más jóvenes y más delicados. Una mañana en el jardín de casa encontré un gurriato que apenas se mantenía en pie.

Para que no se prendiera en sus plumas mi propio olor, (cuentan que si sus familiares no le reconocen porque su olor es diferente, le rechazan) restregué las palmas de mis manos en la tierra seca del jardín y le cogí acunándole en ellas, y le subí a casa.

Al entrar “Pellejito” (que es mi gato, al que llamo así porque no tiene pelo) saltaba para verle, llevé al gorrión a la cocina y en el fregadero le deposité abriendo el grifo del agua fría, un hilo de agua despertó al gurriato, Pellejito saltó al fregadero y le observaba curioso y quieto en posición de caza, ¡Quieto Pellejito! Le dije con autoridad, y en esa posición se mantuvo quieto largo tiempo.

De mis dedos dejaba caer las gotas de agua llevándolas hasta su pico entreabierto, poco a poco el gorrioncillo se fue despejando y yo mostraba mi alegría y le decía a mi gato, ¡Ves Pellejito! ¡Vive! ¡Vive! Le llevé al estudio y Pellejito me seguía saltando y dando vueltas a mi alrededor.

El estudio tiene orientación norte y no da el sol en todo el día, quizás un poco de madrugada, la ventana de doble cristalera nos deja entre ambas un hueco preciso para poner un cuenco con agua.

Vivimos en un segundo piso y las ventanas del estudio dan al jardín  donde sospechaba que  estaba su nido. Un piar continuo me indicaba que sus padres llamaban al gurriato.

Dejé cerradas  las hojas de las ventanas por dentro para que Pellejito que mantenía su posición amenazadora, no pudiese hacer nada al gurriato, y por fuera para que el gorrioncillo no se cayera de nuevo. Subí la persiana del todo y una luz intensa envolvió el estudio. Sobre el alféizar coloqué migas de pan y de galletas y semillas de pipas de calabaza desmenuzadas.  Dejamos al gorrión solo y nos alejamos al pasillo, tuve que coger a Pellejito en brazos porque no se quería separar del gorrión al que no perdía de vista.

Tardaron en aparecer los padres, pensé que no vendrían, pero un gorrión altivo con una mancha negra en el pecho y otro con una banda clara debajo de los ojos se posaron en el alféizar y piaban picoteando los cristales, el gurriato les llamaba, eran sus padres. Me acerqué y los padres se alejaron volando.

Abrí las hojas de las ventanas no sin antes haber dejado encerrado a Pellejito en el pasillo, el gorrioncillo ni se movía, dejé una de las hojas de fuera entreabierta lo justo para que entrara un poco de aire.

De nuevo me alejé, desde el pasillo con pellejito en mis hombros observábamos impacientes al gurriato.

Pellejito siempre que tiene oportunidad se sube a mis hombros y se queda en ellos como si fuera un loro, y así se quedó atento a la ventana.

Pellejito loro

Volvieron los gorriones al ver que no estábamos cerca y una conmovedora escena pude observar con alegría contenida. La madre y el padre traían en sus  picos comida para darle, el pajarillo abría el pico mientras movía sus pequeñas alas con impaciencia, los padres comían el pan y las galletas y las pipas de calabaza que habíamos colocado en el poyete de la ventana, y bebían agua del cuenco.

Su mamá iba y venía en cortos vuelos de la ventana al árbol más cercano, mientras el padre seguía alimentando al gorrioncillo, me acerqué a la ventana y los padres se fueron presurosos, abrí un poco más la hoja exterior y me marché al pasillo con pellejito en los hombros, el gurriato piaba con insistencia y los padres le contestaban al momento. Acudieron a su llamada y le señalaban el camino a casa volando incansables de la ventana al Álamo blanco del jardín, de pronto el gurriato se acercó con sigilo al  poyete y voló detrás de su mamá, y se posó no sin apuros en la rama más cercana.

¡Bien! ‘Bien! ¡Bien! Lo hemos conseguido Pellejito, y nos fuimos bailando por toda la casa ¡Bien! Jajajaja.

 

Pensé que no volveríamos a ver al gorrioncillo  y una leve tristeza me invadió, pero era más fuerte la alegría de saber que estaba en su hábitat con su familia.

Todas las mañanas llevaba el cuenco con agua y las migas y las galletas y las pipas al poyete de la ventana del estudio.

Pasaron unos días y el gurriato no regresaba a la ventana, y una tarde apareció, y picoteando la comida, se quedó un buen rato con nosotros, Pellejito de un salto se subió a la mesa, y flexionando sus patas traseras alargó el cuello y miró fijamente al gorrioncillo, ¡Quieto! ¡Quieto! ¡Es nuestro amigo! Le dije. Acudieron también sus padres y los tres comían y bebían tan tranquilos cuando una enorme paloma se posó en el poyete queriendo picotear al gorrioncillo, sus padres se pusieron en medio y defendieron con fiereza al gurriato, los tres gorriones se marcharon volando al Álamo blanco, pero Pellejito enfadado saltó a los cristales y asustó a la paloma y la paloma se fue y al poco volvieron los gorriones y Pellejito, quieto les miraba curioso mientras comían.

pellejito diciembre

Cuando la paloma volvía a la ventana Pellejito saltaba a los cristales y se ponía de pie para asustarla.

Una tarde abrí las contraventanas, hacía un calor insoportable, las crucé de modo que entreabiertas no pudiera Pellejito asomarse a la calle, ya que temía que se cayera, en ese instante llegó el gorrioncillo y se coló volando en el estudio y se posó encima de las teclas del piano, Pellejito estaba sentado en mis hombros y de un salto le persiguió por el teclado creando una música inaudible, el pajarito voló a un estante de libros que rozaba el techo, del estante a la ventana y de la ventana al Álamo blanco,  Pellejito desde los cristales le seguía con la mirada.

 

¡Quieto Pellejito! Es nuestro amigo.

Dejé las ventanas como estaban y al día siguiente el gorrioncillo entró de nuevo en el estudio y descansó de nuevo en el teclado del piano, pellejito saltó a su lado, se recostó todo él y escondió sus manos en su pecho, los dos se miraban fijamente, el gorrioncillo elevó el vuelo y se posó en la espalda de Pellejito y así se quedaron largo rato, yo me contenía la risa para no estropear la escena.

 

Me fijé en el gorrioncillo y vi que una nube blanca se extendía debajo de sus ojos, su plumaje era claro y supe al instante que era una hembra muy elegante, de pronto voló a la ventana y de la ventana al Álamo blanco, Pellejito giró la cabeza para despedirla y dejó fija su mirada en los cristales, se quedó pensativo como piensan los gatos.

¡Ya sé Pellejito! Cómo llamarla, la vamos a llamar “Nita”, Pellejito me miró y un miau afirmativo sonó con melodía al tiempo que se levantaba pisando las teclas del piano.

Todas las tardes como un reloj a la misma hora Pellejito se asomaba a la ventana y esperaba a “Nita” con paciencia de gato, “Nita” volvía cada tarde a subirse a lomos de Pellejito.

Pero una tarde de septiembre Nita no acudió a su cita con Pellejito, el otoño llegó y los días de luz eran cada vez más cortos, llegó el invierno, el frío y la lluvia cubrieron el cielo de gris.

En febrero desde la ventana del estudio vi a los jardineros podar el Álamo blanco,  se acercaron a la rama desde donde los gorriones volaban a la ventana del estudio,  ¡No! ¡Quietos! ¡Esa rama no! ¡Por favor! ¡Esa rama no! ¡En esa rama descansan los gorriones que vienen a comer a mi ventana! Los jardineros me hicieron caso, se miraron entre si y sonriendo dejaron la rama sin podar.

En marzo los días son más largos, el tiempo llama a la primavera y el Álamo blanco cubría sus desnudos troncos de nuevas hojas verdes.

Apenas llovía, y volví a colocar el cuenco con agua, las migas de pan y de galleta, y las pipas desmenuzadas. Pellejito me seguía y se quedaba en la mesa del estudio mirando a la ventana.

Volví a colocar las hojas cruzadas, y sin perder las esperanzas miraba al árbol mientras escribía un cuento de” Antoñito el orejas”

Una tarde de abril, casi vencido el mes, apareció en el poyete de la ventana una mamá gorrión con dos gurriatos a comer en el poyete, la nube blanca debajo de sus ojos era inconfundible, ¡Es “Nita”, Grité!  Pellejito los miraba curioso, le cogí en brazos ¡Pellejito! ¡Han venido! ¡Han venido! Le dije dando saltos de alegría, Nita no se asustó y siguió comiendo junto a sus gurriatos.

Abrí las hojas de las ventanas de par en par, Pellejito, se recostó en la mesa y escondió sus manos en su pecho  y “Nita” voló a su costado y los gorrioncillos la siguieron y se posaron en los hombros de Pellejito, y Pellejito quieto, me miraba, y quise pensar que sonreía como sonríen los gatos.

Pertenece este relato-cuento al libro “Antoñito el orejas” publicado por “Lastura Ediciones”

Antoñito el orejas- foto

Hoy canta en el compás de la espinela

Hoy canta en el compás de la espinela,

te llama en el  acento de tu nombre,

y el personal acento del pronombre

vuela sobre la mar y sobrevuela,

sigue surcando el mar, busca tu estela.

Quiere llegar al puerto de tus manos,

al refugio solar de los veranos,

al abrigo nocturno del abrazo.

Música, nombre, verso, en ese lazo

que en semillas trasladen los vilanos.

Antonio Pastor Gaitero. Portada del Libro El musical acento de tu nombre

Reseña del concierto del 20 de septiembre en La Fídula

La tarde amenazaba lluvia, pero un cálido viento apenas hacía bailar las hojas de los árboles, crucé tranquilo el Paseo el Prado y encaminé mis pasos al barrio de las letras, en la Calle de las Huertas 57 me esperaba un escenario amigo, la luz tenue de la sala provocaba en mí, la inquietud nerviosa del directo. Afiné la guitarra para probar sonido y empecé recitando un poema del nuevo libro “Con nombre propio”. El silencio que me acompañó durante todo el concierto lo recibí como un abrazo y canté mis poemas con la  entrega sincera de un abrazo compartido.

Al finalizar el concierto sentí que me faltaba el abrazo de una despedida, es por eso que quiero volver a esta sala representativa de la canción de autor.

Estás hecha al olvido en esta tarde

que olvida el sol de mayo su existencia,

sería necesaria una  tormenta

de besos indulgentes, de iniciales

sonrisas en el alba del espejo

para esperar al mar desde la orilla,

para esperar la flor en los inviernos,

cuantas piedras tiré al acantilado

ese mes de diciembre y despedida

cuando el atardecer del mar lloraba.

 

Quizás la luna en su creciente guarde

la virtud que define la paciencia,

se divide en sus ciclos, tiene en cuenta

la fuerza natural de los metales,

entre los desengaños me hice viejo,

mi acero se oxidó, se tornó arcilla,

ya no vendrá la luna para vernos

de la mano seguir su paso alado,

de mi orilla tu mar buscó la huida

mientras la luna a nueva se alejaba.

Antonio Pastor Gaitero

Poema del libro “La respuesta del espejo” publicado por “Lastura Ediciones”

 

Concierto en “La Fídula”

El viernes día 20 de septiembre a las 19 horas os espero en La Fídula, Calle de las Huertas 57, en el barrio de las letras, en el centro de Madrid, os espero con nuevas canciones y nuevos poemas, os espero con la ilusión renovada y la alegría presente en el abrazo.

Antonio en la puerta de la Fídula-2

Los amigos son uno en ese lazo

indivisible que el amor procura,

son uno en la distancia y en la aurora

y en ese mar azul de la palabra.

 

Me refugié en las alas de tus pájaros

y asimilé en el vuelo del abrazo

los vientos cálidos del verso libre

que elevan a la luz de las espigas

la sal y el agua que la aurora vierte

con racimos de acentos a la siembra

la voz en la semilla de tu nombre.

 

En el refugio de tus ojos dejo

la palabra en la voz que amor pronuncia,

desde el eco sincero, como un verso

que abraza en la distancia del acorde.

Me ofreciste tus manos como estancia,

y en el hogar de tu saber aprendo

como un alumno que seguirte quiere.

Los amigos son uno en ese lazo

indivisible que el amor procura,

son uno en la distancia y en la aurora

y en ese mar azul de la palabra.

Poema del libro “Con nombre propio”

Antonio Pastor Gaitero

Feria del libro de Madrid 2019

Décimas a la feria del libro de Madrid 2019-14 de junio

 

Nada mejor que el encuentro

que provoca la cultura,

el libro es la criatura,

si quieres el epicentro,

pero mejor me concentro,

ni critico ni reprocho,

el cinturón desabrocho

y en la caseta me encierro,

se entiende de Huerga y Fierro

cuando aparece el bizcocho.

 

Más que un bollo es un pastel

de un dorado reluciente,

se arremolina la gente,

no necesito mantel,

no te adelantes Miguel

habrá pastel para todos,

y si no de todos modos

he traído unas cerezas

para aliviar las tristezas,

para chuparnos los codos.

 

Es todo una algarabía

donde los amigos prestan

sus abrazos y presentan

sus libros y su alegría,

así se encamina el día,

pero la tarde acontece

y a mí tarde me parece

no hacer ninguna reseña,

la poesía es la dueña

que la rúbrica merece.

 

 

El orejas se presenta

en esta feria valiente,

para contar lo que siente

recién lo entrega la imprenta,

para contar cuentos, cuenta.

No hay nada mejor que el juego

y a los pasatiempos llego,

hay también adivinanzas

y en los cuentos enseñanzas

que en este libro os entrego.

Antonio Pastor Gaitero

 

En la feria deMadrid2019-3En la feria de Madrid 2019-5.jpg

En la feria de Madrid 2019-2En la feria de Madrid 2019

Antoñito el orejas

Antoñito el orejas- fotoAntoñito el orejas (primera parte)

Antoñito cuando nació pesó cuatro  kilos y medio, tenía el pelo moreno y unas cejas tan perfiladas y bonitas que su madre al nacer les dijo al médico y a las enfermeras que le atendían, a mi niño no me lo quita nadie, le reconocería siempre por sus cejas.  Es tan guapo.

Y una enfermera murmuró: y por las orejas también, madre mía con el niño, se parece a Dumbo…

Novedad en la Feria del Libro de Madrid 2019.

Adivinanzas donde la poesía tiene un valor añadido en la intención de llevarla a la infancia de todas las edades.

En los los pasatiempos la solución de las adivinanzas, y en los cuentos las peripecias de “Antoñito el orejas”, donde se refleja un tiempo de niñez donde el juego, el consejo y la enseñanza acompañan todas sus travesuras.

ADIVINANZA

En los veranos nace y se presenta

y su frescor ofrece enrojecida,

con un brillante verde va vestida,

pesa en su redondez más de la cuenta.

 

Tiene un agua fresquita que alimenta,

y se siente la sed tan atraída

que al rojo de su cuerpo deja herida

el cuchillo que al corte la frecuenta.

 

Poco riego y el agua toda ofrece,

generosa el dulzor entrega al día,

es fruta preferida y me parece

 

que si no la quisiera mentiría,

y cuando en el verano reaparece

su rojo corazón me da alegría.

Antoñito el orejas - Cartel de la feria de Madrid

DE FERIA EN FERIA

No eres más culto por lo que escribes, si no por lo que lees.

 

Un poema del libro “El musical acento de tu nombre”

 

Quiero por necesario comprenderte,

no por darte razón, para escucharte,

para aprender de ti, y para hablarte

con la paciencia que al abrazo acierte.

 

Opinarás distinto de la suerte

y no por desigual he de juzgarte,

de religión, política, amor, arte,

de la vida, del sueño y de la muerte.

 

Tendrás otro color y otras culturas,

otro país que en nada nos separa,

para toda razón hay más lecturas.

 

Tan sólo le rechazo al que prepara

y mantiene el dolor en sus locuras,

sólo aclara rencor y daño aclara.

Antonio P en la feria del libro de Valencia 2019

Portada del Libro El musical acento de tu nombre

El rocío es azul porque te nombra

Es el otoño luz en la mañana

de la mirada azul de tu sonrisa,

la noche larimar

si tu palabra besa

y abriga al desencanto

y constela el cielo del abrazo.

Todo es azul,

y todo crece si el azul lo nombra.

Es azul el invierno

y la nieve es azul cuando blanquea,

y el manantial que brota zarco

y la lluvia turquesa

si tu pupila llora,

la noche cuarzo claro si la luna

en tu mirar sonríe.

Y tus pasos azulan el camino

cuando viajar te acerca a otras culturas

y el abrazo se vuelve azul al beso.

La prímula zafiro porque nace

en la memoria frágil de lo eterno.

El rocío es azul porque te nombra.

Antonio Pastor Gaitero

 

Es nuestro tiempo un tren de cercanías

Es nuestro tiempo un tren de cercanías

y en su trayecto el pasado acerca,

guardamos las maletas que no hicimos

en espera de un acto fragmentado,

y el tiempo nos recuerda que es olvido.

 

El tiempo pasa y nos señala piedras,

heridas por tropiezos de los torpes

que escriben con errores su derrumbe.

¡Dejad la piedra en paz y en su descanso!

Grita el camino vista la torpeza,

pero la piedra espera otro tropiezo,

y todo se repite y todo llega

como si fuera un eco ineludible.

Es el pasado un tren que nunca alcanza

esa estación que su presente espera,

pero al recuerdo acude sigiloso,

al beso y al dolor de los andenes.

Antonio Pastor Gaitero

Del libro “Con nombre propio”

foto vias del tren octubre2016

 

Es mi Madrí, es mi Madrí

Es una casa abierta donde enseña

la luz el sol, su aurora en tu ventana,

quiere salir la luna en la mañana

y la noche en tu mar contigo sueña.

 

Es una casa abierta donde viven

de otros lugares pibes y mamusas,

se visten con mantones  y parpusas

y en los baretos cantan y conviven.

 

Una casa con patio de verbena

donde brilla la luna en sus rincones,

y cantará la noche tus canciones,

te sacará a bailar si tienes pena.

 

Es mi Madrí, Madrí, es mi Madrí.

 

Es el Madrí que quiero el que relato

chulapo soy, un litri presumido,

no me como un colín porque se ha ido,

madriles llámame, llámame gato.

 

Escalo hasta la altura de tu boca

y te beso los labios y repito,

tú me besas y en besos me derrito

al fuego que en mis labios desemboca.

 

En mi Madrí, Madrí, en mi Madrí.

Poema canción de libro ” El musical acento de tu nombre”

Publicado por Lastura Ediciones

Cuatro gatos mayo 2o18-2

 

Con un mantón bordado de claveles

En el concierto de La Fídula enero de 2019. Al piano Juan Barrios.

 

Con un mantón bordado de claveles

calquea la gata alegre en la Arganzuela,

levanta el almidón su falda y vuela

ese volante al bies por las Cibeles.

 

Me calzo la parpusa y los biseles,

cremallera, chitón, que el cheli jela,

con mirarme la gata me camela,

de litri voy, pincel entre pinceles.

 

Nos vamos de Cascorro a la Gran Vía,

cangelo da cuando te fija un beso,

si coge el dos, dibuja melodía.

 

La vida es la caricia de su boca,

me guinda la razón y lo confieso,

un lirio soy si su querer provoca.

Antonio Pastor Gaitero

 

 

antonio en la puerta de la fídula-2 (2)

 

 

 

 

A José Pastor Gaitero

Te busco en los pasillos del recuerdo

donde dejaste el juego, las sonrisas

con tu serena voz y tu apacible

mira de horizontes de luz llena.

Abro las puertas que el pasado cierra

y te forjo presente en mis abrazos

y te beso las manos que me dieron

las voces que en los libros guardan ecos.

Dumas hizo a Dantés clamar venganza,

Hugo robar el pan al miserable,

Dickens colmó de amor sus desamores.

El eco del salón ángulo oscuro

de golondrinas que en sus rimas Bécquer

los nidos nos colgó de la memoria.

De Lope escucho el eco del soneto.

Viajé a la luna, al mar, con Julio Verne,

al Madrid de Baroja en trilogía,

a las cañas y al barro en la albufera

de la huerta de Blasco en la barraca.

Te convoco a leer ahora conmigo

los prohibidos autores que buscabas

nervioso los domingos por el Rastro

librando del olvido sus palabras.

Tú llevabas humilde los ahorros

que cambiabas por libros imposibles

y yo aprendí a leer por tus esfuerzos

viviendo la historias de sus páginas.

Hermano, te convoco a la lectura

desde el ayer y el hoy encadenados,

con el aroma que la historia guarda

en todos esos libros prisioneros.

Nos huele a nieve crimen y castigo,

se derrama el incienso y Quasimodo

Nuestra Señora de París asciende

y eleva su alma noble al campanario.

 

Te acerco a los azules de la orilla

de sucesivas olas y de espumas

donde descansa el mar, donde la arena

reclama el pentagrama de las noches,

donde la playa escribe melodías

si pasean contigo mis recuerdos

y de nuevo la aurora nos regresa

a ese mundo de libros compartidos.

 

Te convoco de nuevo porque el llanto

dejo de ser caudal en la tormenta

y ahora es de besos sed y de luceros

que buscan en los libros tu escritura.

 

Te nombro en los pasillos del recuerdo

y en los silencios del olvido estallo,

te renombro y te grito y te revivo

porque te quiero hermano sin distancia.

josé pastor gaitero

Poema del libro “Tan sólo por la luz la sombra existe”

tercera edición de tan sólo por la luz la sombra existe

 

 

Empiezo el año cantando

Volver a La Fídula es como estar en casa, como cantar en casa, como escribir en casa, y vuelvo el 18 de enero de 2019. Alzo mi copa repleta de canciones y poemas y me sumo en el abrazo para brindar por una vida en paz y tolerancia.

Con un mantón bordado de claveles

calquea la gata alegre en la Arganzuela,

levanta el almidón su falda y vuela

ese volante al bies por las Cibeles.

 

Me calzo la parpusa y los biseles,

cremallera, chitón, que el cheli jela,

con mirarme la gata me camela,

de litri voy, pincel entre pinceles.

 

Nos vamos de Cascorro a la Gran Vía,

cangelo da cuando te fija un beso,

si coge el dos, dibuja melodía.

 

La vida es la caricia de su boca,

me guinda la razón y lo confieso,

un lirio soy si su querer provoca.

Poema-canción del libro “El musical acento de tu nombre”

Portada del Libro El musical acento de tu nombre

 

 

 

 

 

El tiempo pasa

El tiempo pasa y es inevitable

cumpliendo así los ciclos de la vida,

mas viajar con el tiempo es lo importante,

sentir el aire fresco en la mañana

y la brisa de sal que el mar renace

y brindar por la vida y por un sueño

paralizando el tiempo en ese instante.

 

Al sentir amistad en tu sonrisa

le das valor al tiempo y me parece

que siento los minutos cuando laten

y el tiempo entre nosotros se entretiene.

 

No se le vence al tiempo con la urgencia,

sólo con la paciencia se le vence.

 

El tiempo pasa y es inevitable,

sentir cada segundo y su latido

y compartir tu tiempo es lo importante.

Antoñito el orejas-3

Caricatura de Miguel Martín Barragán

Mis deseos de paz, salud, poemas y canciones para este año de 2019

LA FÍDULA

Noctámbula La Fídula aparece,

acudo al verso y al cantar acudo,

eludo descansar, parar eludo,

si la noche por Huertas amanece.

 

Crece la noche cuando el sueño crece,

se despierta la vida y la saludo,

me escudo de la luz y me desnudo

si el cantautor su canto nos ofrece.

 

Como un abrazo amigo o un desconsuelo,

da el cantautor su pena o alborozo,

suena el arpegio y la noche es magia.

 

Si es pena, la razón se vuelve hielo,

si es alegría, su alegría rozo,

si es abrazo, el abrazo se contagia.

Antonio Pastor Gaitero

 

Las paredes de La FÍDULA  guardan los ecos de las voces, los acordes descansan en un escenario que espera la luz de los inicios y el sentimiento brota en el arpegio y el silencio.

 

Calendario 2018 de La Fídula

Detalle del calendario de “La Fídula” que pertenece al mes de marzo, en él se puede leer la letra de la canción de “Animales” , grupo que canta este tema en el disco que acompaña al calendario.

No dejéis de haceros con un ejemplar, es un buen regalo.

https://www.facebook.com/lafidula.espectaculos/

Nuestra web:   www.lafidula.es

 

EL MEJOR REGALO, UN LIBRO

fotografía iluminada 2018

Al abrirlo, una sábana

se extiende por tus manos

como una nube blanca

de pájaros repleta

con extendidas alas,

las alas son acentos,

los pájaros palabras.

 

Si se cierra, descansan

en nieve las palabras,

y los dibujos duermen

en camas numeradas.

Si se abre, descubres

el nombre de las plantas,

el origen del hielo,

el canto de las aguas.

Una historia que empieza

otra historia que acaba.

Libro cuando lo abro

del papel las palabras.

Si se cierra se juntan

las hojas y descansan.

Las alas son acentos,

los pájaros palabras.

Poema del libro “Adivinanzas el libro olvidado y otros cuentos”

Estos libros se pueden conseguir en http://lastura.es/  TLF 34  925 89 60 25

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Este libro se puede conseguir en http://editorialjuglar.com/ TLF 34 925 89 60 25

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Mentiste a tu verdad

Mentiste a tu verdad y a tu palabra,

mentiste a tu mentira repetida,

el desprecio que surcas en mi herida

sobre mi pecho sufrimiento labra.

 

Si logras por pasión que otro entreabra

tu pensamiento, que honradez te pida.

No hallará del amor la bienvenida

aunque de par en par tu verdad abra.

 

No me dolerás menos porque diga

siembras rencor, recogerás olvido,

no me dolerás menos por despecho.

 

Ni más me dolerás porque te siga

queriendo, duele más cuando te pido

llévate tus mentiras de mi pecho.

ANTONIO PASTOR GAITERO

 

Poema del libro “Sonetos de amor y otras ausencias” editado por Lastura EdicionesFOTO DE ANTONIO PASTOR GAITERO

Fotografía de Inés Poveda

Mi gato y yo

Pellejito-4

Me siento solo y hablo con el gato,

él gira la cabeza,

sostiene en mí sus ojos,

me escucha, y  yo presiento que me piensa,

hay una paz que abraza en su mirada,

le digo sin hablar, ¡Qué bueno eres!

Él pide y no suplica,

me lleva a la cocina

quiere comer, se sienta al pie del plato,

come y bebe y me mira agradecido

y se va y se refugia entre las mantas,

es octubre y la casa ubica al norte,

tiene frío, no tiene pelo,

se llama Pellejito

y está conmigo siempre.

Antonio Pastor Gaitero

Poema del libro “Viaja el tiempo en un tren sin estaciones ”