Adivinanza 2 de abril de 2020

Adivinanza

Al abrirlo, una sábana
se extiende por mis manos
como una nube blanca,
de pájaros repleta
con extendidas alas,
la alas son acentos,
los pájaros palabras.
Si se cierra descansan
en nieve las palabras
y las palabras duermen
en camas numeradas.
Si se abre descubres
el nombre de las plantas,
los nombres de los ríos,
el origen del agua,
una historia que empieza,
otra historia que acaba.
Si se cierra se juntan
las hojas y se callan
las voces de los ecos
que cuentan las batallas.
No sabrás si se cierra
si hay estrellas al alba.
Libro cuando lo abro
del papel las palabras.

Antonio Pastor Gaitero

Adivinanza del 28 de marzo de 2020

Seguimos con el juego de las adivinanzas en verso, para jugar con los más pequeños de la casa en esta situación de claustro obligatorio, para estar unidos en la distancia.

Ella tiene seis caminos

que a muchos sitios te acercan,

a veces te hacen llorar

y en ocasiones te alegran.

A bailar te invitan unos,

otros al llanto te llevan,

unos gruesos y otros finos

que a la misma metan llegan.

 

Tiene un corazón abierto

por donde las voces suenan,

y una armoniosa cintura

que a los sonidos elevan.

Un solo brazo sujeta

los caminos que son cuerdas.

Las canciones van y vienen

siempre por la misma senda.

 

Con una mano acaricias

con la otra mano sujetas.

Antonio Pastor Gaitero

 

 

 

Adivinanza canción

Son gemelas. Si se escapan

una va siempre delante

la otra hermana detrás anda,

o al revés según se mire

cuando paseando marchan.

Sólo se juntan si quietas

para sentarse descansan,

si de pronto te detienes,

si se elevan cuando saltas,

y cuando al suelo regresas

juntas de nuevo se alcanzan.

Antonio Pastor Gaitero

En este mar incierto de latidos

En este mar incierto de latidos

cuando la duda descontrola el aire

y respirar deja de ser rutina,

fue tu palabra el verso más amado para mí.

 

Fue tu sonrisa mi verso.

 

Cuando la calma procuró la lluvia

se llenaron los cursos de simiente,

brotó la primavera en tus pupilas

y floreció la luna entre tus brazos.

 

Fue tu sonrisa el verso más amado para mí.

 

Se regaron los surcos y tus mares

recibieron el trigo verdecido,

tu voz la paz y tu sonrisa el beso,

tu cuerpo la amapola,

y su color se acomodó en tus labios,

fue tu sonrisa el verso más amado para mí.

 

Cuando el agua besó tus labios grana

fue tu sonrisa el verso más  amado para mí.

Antonio Pastor Gaitero

 

 

 

 

A Pellejito, con él en cuarentena

Está contento,

salta por los sofás, las sillas,

se refugia y observa  entre las plantas,

corre y patina en el parquet, me mira,

le persigo y me escondo en los rincones,

se acerca sigiloso,

le alcanzo y le sujeto,

le cojo en brazos,

y bailamos un vals por la cocina,

él está sorprendido,

se alegra de tenerme siempre en casa.

No entiende del refugio en cuarentena,

él la soporta en su vivir diario.

Pellejito  me sigue a todas partes

se encarama a mis hombros

y allí se queda el tiempo que prefiere.

Mientras escribo me respeta,

quieto se queda en el estudio,

se asoma a la ventana mientras canto,

y pensará quizás mientras me escucha

-que suerte tiene aquél cuando pasea

en silencio, y sólo piensa en sus cosas.

¿Cuándo se irá a comprar el Antoñito ?

¿Y cuándo dejará la guitarrita?

Y a su pesar me sigue y me acompaña.

Antonio Pastor Gaitero   

Carta a un semejante

18 de marzo de 2020

Te escribo esta carta desde casa, aquí me quedo por ti, por todos, para intentar vencer en esta batalla a este virus implacable. Cada uno batalla en su medida y esfuerzo, sé que para ti la pared no es un paisaje y tus ojos habitan sus rincones, y tu mundo es ahora un espacio reducido donde la esperanza aguarda, pero tu lucha es mi ejemplo y te valoro.  La soledad nos une y nos hermana.

Aprecio al personal que te cuida y se desvela por cantar contigo la victoria. Nunca he sentido la unidad tan cerca como ahora que tenemos que respetar distancias.

Te escribo porque quiero decirte ¡No decaigas! Mantente firme, vamos a superar este desafío, y saldremos a la calle para recuperar el tiempo extraviado, para  brindar por la vida en un abrazo múltiple. Ánimo, nos espera la alegría.

Inventamos los ciclos de la luna

para seguir los pasos de la noche,

y no para soñar un beso cálido

si la luna a creciente se levanta.

Inventamos los ciclos de la aurora

para iniciar en la vereda el paso,

y no para enlazar luz y rocío,

o si la luz de la mañana sigue

pintando su color a las espigas.

Inventamos las horas, la disculpa,

para olvidar al vernos la sorpresa

y limitar así nuestros encuentros.

Así nos olvidamos del abrazo

en esta sociedad cuando consume

vacío en una compra innecesaria.

Reinvento el beso que al presente acude,

reinvento el mar que siempre nos espera,

y tu mirada invento, tu sonrisa,

y tu noche de estrellas consteladas,

y tu mañana de espigas y de abejas

que siembran flores en el beso ardiente.

Esto invento de nuevo si es preciso

para que sepas que mi paz espera

la noche y la mañana de tus sueños.

Antonio Pastor Gaitero

 

 

 

 

CONCIERTO 28 DE FEBRERO 2020

Vuelvo con nuevos poemas y nuevas canciones. Vuelvo al escenario mágico de La Fídula, en el barrio de las letras de Madrid, en la Calle de las Huertas.

Cantaré entre otros poemas  esta canción:

Sea toda enseñanza una pizarra,

para borrar, para escribir de nuevo,

para aclarar la historia de la piedra,

para borrar el daño,

para escribir un beso.

Pizarra sin castigos, sin mandatos,

sin profesor con regla.

Con canciones y cuentos

que alarguen las sonrisas de los niños,

para que crezcan sabios con el juego,

con tizas de colores, sin banderas,

con cuadernos en blanco

para escribir sin miedo,

y dibujar poemas

para crecer sin dueño.

Poema de Antonio Pastor Gaitero del libro infantil ” Nuevas andanzas de Antoñito el orejas”

 

 

 

Canción Última de Miguel Hernández

Pintada, no vacía:
pintada está mi casa
del color de las grandes
pasiones y desgracias.

Regresará del llanto
adonde fue llevada
con su desierta mesa
con su ruidosa cama.

Florecerán los besos
sobre las almohadas.
Y en torno de los cuerpos
elevará la sábana
su intensa enredadera
nocturna, perfumada.

El odio se amortigua
detrás de la ventana.

Será la garra suave.

Dejadme la esperanza.

Miguel Hernández

Poema: Miguel Hernández

Música: Antonio Pastor Gaitero

 

Soneto a Hilario Martínez Nebreda

Se han posado en el árbol de mi llanto

Hilario Martínez Nebreda

 

A Hilario Martínez Nebreda

Se han posado en el árbol de mi llanto

los pájaros audaces de tu risa,

la bondad de tu voz que amar precisa

para escapar feliz del desencanto.

 

Se han posado en mi pena y me levanto

tus pájaros de luz, cuando indecisa

grita mi voz tu nombre, y mi sonrisa

es mueca de dolor y camposanto.

 

Estarás en la voz que amar serena

donde el azul te espera en su cuaderno

y el sustantivo espera en la alhacena.

 

Serás alas de luz en el invierno

y tus versos serán una colmena

de sonrisas, de paz, de amor eterno.

Antonio Pastor Gaitero

Hilario Martínez Nebreda

Hilario cuando terminaba de recitar un poema miraba a su alrededor con una sonrisa cómplice, y uno a uno respondíamos con una sonrisa por abrazo, conocí a Hilario en la tertulia del Café de Oriente, en los inicios del año 2000, o en los finales de 1999, asiduos los dos al evento poético, fue su cordialidad lazo indispensable para el afecto, maestro de la amistad, era su presencia motivo de encuentro y aprendizaje. Fue necesario conocerte, te admiro y te quiero.

Dejo este poema de su libro  “Heridas de piedra” publicado en la Antología del Café de Oriente “Hiriendo de la luz el mar helado”

Se han posado en el árbol de mi llanto

aves oscuras. Y asoma sombría

una manada de lobos que guía,

por escarpadas noches, un abanto.

¿No ves mi piel, morena de quebranto,

envite del estío…? Y me creía

girasol bajo el sol del mediodía

en un jardín, sombrero de amaranto.

Si te vas espantada al ver que lloro,

¿Dónde tu voz que sé que cuando llamas

me puebla de palomas como un coro?

Ángel de piedra, huésped de las ramas,

herido del relámpago sonoro

ven a guardar la luna entre las llamas.

HILARIO MARTÍNEZ NEBREDA

 

Daniel Hare

Se fue llenando la sala Galileo Galilei, la noche del 15 de diciembre de 2019 poco a poco, sin pausa, entre saludos y abrazos los asistentes ocupaban sus espacios y una atmósfera de amistad se manifestaba entre sonrisas. Daniel Hare despedía su exitoso disco DÍA D HORA H. Se apagaron las luces de la sala, el escenario se iluminó y sorpresa, Alicia Ramos con “Grutiful” inauguraba la noche, sus diálogos provocaban guiños de complicidad  y su Rock and Roll el entusiasmo y el aplauso.

Daniel Hare apareció en el escenario, un unánime aplauso le recibió en un emocionado abrazo. Estuvo sincero y cálido en sus comentarios con el público, diría confidencial, fue desgranando  sus canciones con una emoción contenida y compartida con todos, el clima de entusiasmo crecía a cada paso, la ternura se reflejaba en temas como “Llueve” “Quién tiene miedo” “No me hagas caso y vete”o “Sara” y un silencio recorría la sala cómplice de la ternura. Para  júbilo y la participación de todos “Dios tenga piedad de los banqueros” O “Instrucciones para escribir la canción del verano”. Reseñar la exquisita participación de la banda, precisa e implicada en cada tema con una maestría inigualable.

En conclusión, fue una noche mágica de emociones, cálida, donde la canción de autor reclama el pedestal que merece cuando la calidad acompaña.

 

Creo en la ingenuidad, en la bondad sin recibo,

 en vivir como pienso sin pensar de qué vivo.

Daniel Hare

 

 A Daniel Hare

Apenas sé si por poder pudiera,

dejar en este verso reflejado

tu canto, de valores señalado,

tu abrazo, que en los besos se reitera.

 

Apenas sé aunque querer quisiera,

demostrar y dejar manifestado

la honradez de tu abrazo dilatado,

tu ejemplo de favor que nos libera.

 

Siempre en la ayuda estás, siempre presente,

ofreciendo sonrisas sin respiro,

solidario en un mundo indiferente.

 

Por ello y mucho más, Daniel, te admiro,

y por ser del dolor desobediente

en la verdad de tu amistad me miro.

 

Antonio Pastor Gaitero

A Patxi Andión

 

Mi amigo Iñaki Oñate, me hablo de ti, andaban los primeros años de la década de los 70, era entonces un mal alumno donde aprendía imitando tu desgarrada voz para construir canciones. Fue el inicio de una larga búsqueda de acordes y de historias que todavía se mantiene. Sigo siendo tu alumno.

A PATXI ANDIÓN en la noche del nueve de noviembre de 2001

 

Por volver de tu mano a la añoranza

y recibir abrazo en tu presencia

en esa noche mágica de esencia

sentí vibrar la voz de la enseñanza.

 

Al recibir lección y confianza

en tu quebrada voz, sentí la ausencia

de aquel tiempo que fue canción conciencia,

protesta y realidad de la esperanza.

 

Tu desgarrado canto hirió mi pecho,

dejó huella tu voz en mi alma herida,

pasé de la nostalgia a la existencia.

 

Todo está por hacer, nada está hecho,

llevo tu voz en mí tan adherida

porque empecé a cantar por tu influencia.

Antonio Pastor Gaitero

Seré el cordón que frunza tu vestido

Seré el cordón que frunza tu vestido,

la cinta en la jareta que capture

para ceñir en lazo a tu cintura

la luz de tus hermosas catedrales.

 

Las altas torres que mi beso ansían.

Las cumbres generosas del latido

serán abrigo que la noche guarda

en clara redondez de luna llena.

 

En las sábanas nuevas de tu lecho

crecerán amapolas entre espigas

y un aroma de sol será en tu espalda

 

el refugio del beso que te añora.

Seré el cordón que anude tus abrazos,

y el nudo que desate tu lujuria.

Antonio Pastor Gaitero

Poema del libro “El musical acento de tu nombre”

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Fotografía de Rocío Pastor Eugenio

NO DEJEMOS MALTRATO POR HERENCIA

Las Naciones Unidas en su 85ª sesión plenaria, el 20 de diciembre de 1993, ratificó la Declaración sobre la eliminación de la violencia contra la mujer, donde se afirma que esta violencia es un grave atentado a los derechos humanos de la mujer y de la niña.

En el artículo 1 define la violencia contra la mujer:

A los efectos de la presente Declaración, por “violencia contra la mujer” se entiende todo acto de violencia basado en la pertenencia al sexo femenino que tenga o pueda tener como resultado un daño o sufrimiento físico, sexual o psicológico para la mujer, así como las amenazas de tales actos, la coacción o la privación arbitraria de la libertad, tanto si se producen en la vida pública como en la vida privada.

 

Ni un mal gesto, ni un grito, ni un insulto,

ni amenaza, ni humillación, ni ofensas,

que no frenen, tu voz, ni lo que piensas,

que ningún menosprecio quede  oculto,

si tu denuncia es voz, será tumulto.

A todos nos degrada la violencia,

el hombre a de gritar por la decencia,

unido a la mujer en la querella,

tan sólo la unidad la fuerza sella,

no dejemos maltrato por herencia.

Antonio Pastor Gaitero

 

Adivinanza

Adivinanza del libro “Antoñito el orejas”, libro publicado por” Lastura Ediciones”

 

No ve la luz aquél que ver no quiere,

no ve la luz el que a mirar se niega,

quien no alcanza el final ni ve ni llega

a conocer el fin que al fin supere.

 

No ve la solución, desgana adquiere,

seguir hoja por hoja el libro ruega,

no me cierre en sus manos, si me pliega,

nunca sabrá si el desenlace hiere.

 

Puede ser de aventuras, color rosa,

o negra puede ser o corta o larga,

puede ligera ser, puede ser losa.

 

De miedo, amor, si aburre te aletarga

al inicio lo lees, se escribe en prosa,

romántica, y si es drama será amarga.

Antonio Pastor Gaitero

 

 

 

Volveré a cantar lo mismo

cara-blanco-negro-cmyk

 

¿Qué fiera vive en mí que vivo y dejo

que el tiempo pase mudo por mi lado

y no me deje en huella reflejado

todo lo que acontece en el espejo?

 

¿Y qué animal seré si el llanto alejo

de mis ojos, si el grito desgarrado

no me turba, ni el hombre desolado?

¿A qué animal en actos me asemejo?

 

¿Al gavilán que vuela solitario?

¿Al astuto felino, pues razono?

¿A qué animal valoro, a cual denuesto?

 

¿Por qué me considero necesario,

si es más humana la expresión del mono,

si hasta el buitre es más hombre y más honesto.

Antonio Pastor Gaitero

Poema del libro “Sonetos de amor y otras ausencias” publicado por “Lastura ediciones”

Recitaré este poema y cantaré esta canción entre otros textos el viernes 25 de octubre en “La Fídula” en el barrio de las letras de Madrid, porque es un canto de amor en el sentido más amplio de la palabra.

 

A           A9            A        C#7

Y crecemos a golpes y nos hacemos fuertes

F#m              Em6                 F#7         Bm

endebles al amor y a la soledad, pequeños,

   E7                                                        A 

y fuertes al orgullo y al egoísmo fuertes,

   A                    A9                       C#7

y seguimos creciendo ante la duda y el miedo,

 F#m                   Em6                  F#7          Bm 

para vencer el miedo nos mentimos gritando

         E7                                                         A

y escuchamos negando para vencer la duda,

    Dm                            A               

almacenamos ira perdiendo tolerancia,

       B7                              E7

el poder nos enseña a leer libros en blanco

    Dm                                         A

y nos regala el miedo a los dioses y a la noche

  B                        B9                                E

y así seguimos solos venciendo soledades

A                                       C#7

Entre el amanecer y la noche hay tantos pasos,

         F#m            Em6               F#7           Bm

tanto mar que sentir y tanta sal en las olas,

 Dm                                  A

tanta savia nutriendo raíz, flores y frutos,

 B                                                   MI7

tanta esperanza en sueños creciendo y en sonrisas

           Dm                                   A

tanto amor tanta entrega dormida en nuestros brazos

B                                                   E7

tantos besos que dar tanta música en los labios,

      A                                       C#7 

que alejamos la noche en cada creciente luna

  F#m                Em6      F#7                        Bm

improvisando soles     para inventar mañanas

                          E7                                               A

y seguimos creciendo y juntos seremos fuertes.

Antonio Pastor Gaitero

cara-blanco-negro-cmyk

Diseño gráfico  Miguel Martín Barragán

 

Pellejito y los gorriones

Pellejito y los gorriones

Era un verano caluroso, tanto que aconsejaban salir a la calle al atardecer, cuando se metía el sol, las personas tenían que beber mucha agua, sobre todo las personas mayores y las más pequeñas. A los animales los tenían que vigilar a menudo para darles comida y agua, y a las plantas y a los árboles, al amanecer y al anochecer las daban de beber para que no se marchitaran, regándolos. La tierra, seca, mantenía el calor del día anterior y al recibir el agua la absorbía en un segundo. El calor provocaba que el agua se fuera evaporando de los embalses, la sequía era cada vez más angustiosa, nadie esperaba que lloviera en los próximos meses, quizás alguna tormenta ayudara a combatir el sofocante calor de ese verano.

Se cerraron fuentes para controlar el consumo de agua.

Los gorriones acostumbrados a beber el agua de los riegos en los jardines y de las fuentes, se caían de los árboles sin fuerzas para mantenerse en ellos por culpa de la escasez del agua, y de la sed, que les provocaba deshidratación.

Los gurriatos eran los gorriones más jóvenes y más delicados. Una mañana en el jardín de casa encontré un gurriato que apenas se mantenía en pie.

Para que no se prendiera en sus plumas mi propio olor, (cuentan que si sus familiares no le reconocen porque su olor es diferente, le rechazan) restregué las palmas de mis manos en la tierra seca del jardín y le cogí acunándole en ellas, y le subí a casa.

Al entrar “Pellejito” (que es mi gato, al que llamo así porque no tiene pelo) saltaba para verle, llevé al gorrión a la cocina y en el fregadero le deposité abriendo el grifo del agua fría, un hilo de agua despertó al gurriato, Pellejito saltó al fregadero y le observaba curioso y quieto en posición de caza, ¡Quieto Pellejito! Le dije con autoridad, y en esa posición se mantuvo quieto largo tiempo.

De mis dedos dejaba caer las gotas de agua llevándolas hasta su pico entreabierto, poco a poco el gorrioncillo se fue despejando y yo mostraba mi alegría y le decía a mi gato, ¡Ves Pellejito! ¡Vive! ¡Vive! Le llevé al estudio y Pellejito me seguía saltando y dando vueltas a mi alrededor.

El estudio tiene orientación norte y no da el sol en todo el día, quizás un poco de madrugada, la ventana de doble cristalera nos deja entre ambas un hueco preciso para poner un cuenco con agua.

Vivimos en un segundo piso y las ventanas del estudio dan al jardín  donde sospechaba que  estaba su nido. Un piar continuo me indicaba que sus padres llamaban al gurriato.

Dejé cerradas  las hojas de las ventanas por dentro para que Pellejito que mantenía su posición amenazadora, no pudiese hacer nada al gurriato, y por fuera para que el gorrioncillo no se cayera de nuevo. Subí la persiana del todo y una luz intensa envolvió el estudio. Sobre el alféizar coloqué migas de pan y de galletas y semillas de pipas de calabaza desmenuzadas.  Dejamos al gorrión solo y nos alejamos al pasillo, tuve que coger a Pellejito en brazos porque no se quería separar del gorrión al que no perdía de vista.

Tardaron en aparecer los padres, pensé que no vendrían, pero un gorrión altivo con una mancha negra en el pecho y otro con una banda clara debajo de los ojos se posaron en el alféizar y piaban picoteando los cristales, el gurriato les llamaba, eran sus padres. Me acerqué y los padres se alejaron volando.

Abrí las hojas de las ventanas no sin antes haber dejado encerrado a Pellejito en el pasillo, el gorrioncillo ni se movía, dejé una de las hojas de fuera entreabierta lo justo para que entrara un poco de aire.

De nuevo me alejé, desde el pasillo con pellejito en mis hombros observábamos impacientes al gurriato.

Pellejito siempre que tiene oportunidad se sube a mis hombros y se queda en ellos como si fuera un loro, y así se quedó atento a la ventana.

Pellejito loro

Volvieron los gorriones al ver que no estábamos cerca y una conmovedora escena pude observar con alegría contenida. La madre y el padre traían en sus  picos comida para darle, el pajarillo abría el pico mientras movía sus pequeñas alas con impaciencia, los padres comían el pan y las galletas y las pipas de calabaza que habíamos colocado en el poyete de la ventana, y bebían agua del cuenco.

Su mamá iba y venía en cortos vuelos de la ventana al árbol más cercano, mientras el padre seguía alimentando al gorrioncillo, me acerqué a la ventana y los padres se fueron presurosos, abrí un poco más la hoja exterior y me marché al pasillo con pellejito en los hombros, el gurriato piaba con insistencia y los padres le contestaban al momento. Acudieron a su llamada y le señalaban el camino a casa volando incansables de la ventana al Álamo blanco del jardín, de pronto el gurriato se acercó con sigilo al  poyete y voló detrás de su mamá, y se posó no sin apuros en la rama más cercana.

¡Bien! ‘Bien! ¡Bien! Lo hemos conseguido Pellejito, y nos fuimos bailando por toda la casa ¡Bien! Jajajaja.

 

Pensé que no volveríamos a ver al gorrioncillo  y una leve tristeza me invadió, pero era más fuerte la alegría de saber que estaba en su hábitat con su familia.

Todas las mañanas llevaba el cuenco con agua y las migas y las galletas y las pipas al poyete de la ventana del estudio.

Pasaron unos días y el gurriato no regresaba a la ventana, y una tarde apareció, y picoteando la comida, se quedó un buen rato con nosotros, Pellejito de un salto se subió a la mesa, y flexionando sus patas traseras alargó el cuello y miró fijamente al gorrioncillo, ¡Quieto! ¡Quieto! ¡Es nuestro amigo! Le dije. Acudieron también sus padres y los tres comían y bebían tan tranquilos cuando una enorme paloma se posó en el poyete queriendo picotear al gorrioncillo, sus padres se pusieron en medio y defendieron con fiereza al gurriato, los tres gorriones se marcharon volando al Álamo blanco, pero Pellejito enfadado saltó a los cristales y asustó a la paloma y la paloma se fue y al poco volvieron los gorriones y Pellejito, quieto les miraba curioso mientras comían.

pellejito diciembre

Cuando la paloma volvía a la ventana Pellejito saltaba a los cristales y se ponía de pie para asustarla.

Una tarde abrí las contraventanas, hacía un calor insoportable, las crucé de modo que entreabiertas no pudiera Pellejito asomarse a la calle, ya que temía que se cayera, en ese instante llegó el gorrioncillo y se coló volando en el estudio y se posó encima de las teclas del piano, Pellejito estaba sentado en mis hombros y de un salto le persiguió por el teclado creando una música inaudible, el pajarito voló a un estante de libros que rozaba el techo, del estante a la ventana y de la ventana al Álamo blanco,  Pellejito desde los cristales le seguía con la mirada.

 

¡Quieto Pellejito! Es nuestro amigo.

Dejé las ventanas como estaban y al día siguiente el gorrioncillo entró de nuevo en el estudio y descansó de nuevo en el teclado del piano, pellejito saltó a su lado, se recostó todo él y escondió sus manos en su pecho, los dos se miraban fijamente, el gorrioncillo elevó el vuelo y se posó en la espalda de Pellejito y así se quedaron largo rato, yo me contenía la risa para no estropear la escena.

 

Me fijé en el gorrioncillo y vi que una nube blanca se extendía debajo de sus ojos, su plumaje era claro y supe al instante que era una hembra muy elegante, de pronto voló a la ventana y de la ventana al Álamo blanco, Pellejito giró la cabeza para despedirla y dejó fija su mirada en los cristales, se quedó pensativo como piensan los gatos.

¡Ya sé Pellejito! Cómo llamarla, la vamos a llamar “Nita”, Pellejito me miró y un miau afirmativo sonó con melodía al tiempo que se levantaba pisando las teclas del piano.

Todas las tardes como un reloj a la misma hora Pellejito se asomaba a la ventana y esperaba a “Nita” con paciencia de gato, “Nita” volvía cada tarde a subirse a lomos de Pellejito.

Pero una tarde de septiembre Nita no acudió a su cita con Pellejito, el otoño llegó y los días de luz eran cada vez más cortos, llegó el invierno, el frío y la lluvia cubrieron el cielo de gris.

En febrero desde la ventana del estudio vi a los jardineros podar el Álamo blanco,  se acercaron a la rama desde donde los gorriones volaban a la ventana del estudio,  ¡No! ¡Quietos! ¡Esa rama no! ¡Por favor! ¡Esa rama no! ¡En esa rama descansan los gorriones que vienen a comer a mi ventana! Los jardineros me hicieron caso, se miraron entre si y sonriendo dejaron la rama sin podar.

En marzo los días son más largos, el tiempo llama a la primavera y el Álamo blanco cubría sus desnudos troncos de nuevas hojas verdes.

Apenas llovía, y volví a colocar el cuenco con agua, las migas de pan y de galleta, y las pipas desmenuzadas. Pellejito me seguía y se quedaba en la mesa del estudio mirando a la ventana.

Volví a colocar las hojas cruzadas, y sin perder las esperanzas miraba al árbol mientras escribía un cuento de” Antoñito el orejas”

Una tarde de abril, casi vencido el mes, apareció en el poyete de la ventana una mamá gorrión con dos gurriatos a comer en el poyete, la nube blanca debajo de sus ojos era inconfundible, ¡Es “Nita”, Grité!  Pellejito los miraba curioso, le cogí en brazos ¡Pellejito! ¡Han venido! ¡Han venido! Le dije dando saltos de alegría, Nita no se asustó y siguió comiendo junto a sus gurriatos.

Abrí las hojas de las ventanas de par en par, Pellejito, se recostó en la mesa y escondió sus manos en su pecho  y “Nita” voló a su costado y los gorrioncillos la siguieron y se posaron en los hombros de Pellejito, y Pellejito quieto, me miraba, y quise pensar que sonreía como sonríen los gatos.

Pertenece este relato-cuento al libro “Antoñito el orejas” publicado por “Lastura Ediciones”

Antoñito el orejas- foto

Hoy canta en el compás de la espinela

Hoy canta en el compás de la espinela,

te llama en el  acento de tu nombre,

y el personal acento del pronombre

vuela sobre la mar y sobrevuela,

sigue surcando el mar, busca tu estela.

Quiere llegar al puerto de tus manos,

al refugio solar de los veranos,

al abrigo nocturno del abrazo.

Música, nombre, verso, en ese lazo

que en semillas trasladen los vilanos.

Antonio Pastor Gaitero. Portada del Libro El musical acento de tu nombre

Reseña del concierto del 20 de septiembre en La Fídula

La tarde amenazaba lluvia, pero un cálido viento apenas hacía bailar las hojas de los árboles, crucé tranquilo el Paseo el Prado y encaminé mis pasos al barrio de las letras, en la Calle de las Huertas 57 me esperaba un escenario amigo, la luz tenue de la sala provocaba en mí, la inquietud nerviosa del directo. Afiné la guitarra para probar sonido y empecé recitando un poema del nuevo libro “Con nombre propio”. El silencio que me acompañó durante todo el concierto lo recibí como un abrazo y canté mis poemas con la  entrega sincera de un abrazo compartido.

Al finalizar el concierto sentí que me faltaba el abrazo de una despedida, es por eso que quiero volver a esta sala representativa de la canción de autor.

Estás hecha al olvido en esta tarde

que olvida el sol de mayo su existencia,

sería necesaria una  tormenta

de besos indulgentes, de iniciales

sonrisas en el alba del espejo

para esperar al mar desde la orilla,

para esperar la flor en los inviernos,

cuantas piedras tiré al acantilado

ese mes de diciembre y despedida

cuando el atardecer del mar lloraba.

 

Quizás la luna en su creciente guarde

la virtud que define la paciencia,

se divide en sus ciclos, tiene en cuenta

la fuerza natural de los metales,

entre los desengaños me hice viejo,

mi acero se oxidó, se tornó arcilla,

ya no vendrá la luna para vernos

de la mano seguir su paso alado,

de mi orilla tu mar buscó la huida

mientras la luna a nueva se alejaba.

Antonio Pastor Gaitero

Poema del libro “La respuesta del espejo” publicado por “Lastura Ediciones”

 

Feria del libro de Madrid 2019

Décimas a la feria del libro de Madrid 2019-14 de junio

 

Nada mejor que el encuentro

que provoca la cultura,

el libro es la criatura,

si quieres el epicentro,

pero mejor me concentro,

ni critico ni reprocho,

el cinturón desabrocho

y en la caseta me encierro,

se entiende de Huerga y Fierro

cuando aparece el bizcocho.

 

Más que un bollo es un pastel

de un dorado reluciente,

se arremolina la gente,

no necesito mantel,

no te adelantes Miguel

habrá pastel para todos,

y si no de todos modos

he traído unas cerezas

para aliviar las tristezas,

para chuparnos los codos.

 

Es todo una algarabía

donde los amigos prestan

sus abrazos y presentan

sus libros y su alegría,

así se encamina el día,

pero la tarde acontece

y a mí tarde me parece

no hacer ninguna reseña,

la poesía es la dueña

que la rúbrica merece.

 

 

El orejas se presenta

en esta feria valiente,

para contar lo que siente

recién lo entrega la imprenta,

para contar cuentos, cuenta.

No hay nada mejor que el juego

y a los pasatiempos llego,

hay también adivinanzas

y en los cuentos enseñanzas

que en este libro os entrego.

Antonio Pastor Gaitero

 

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