La espina del ayer mi pecho llena

La espina del ayer mi pecho llena,
peso me da, más peso y más fatiga,
tu rencor penetró como la ortiga
cubriendo de escozor pena tras pena.

Arrascaste en mi valle la azucena
robándome cebada de la espiga,
quisiste ser rechazo y enemiga
quitándome corales de la arena.

Qué negra se quedó la verde oliva,
sin aceite el perfume del espliego
qué lejana tu voz y qué agresiva.

No debe abandonar jamás el fuego
quien quiera mantener la llama viva.
Sólo tengo cenizas de tu juego.

Antonio Pastor Gaitero

No dejes que la sombra se acomode

No dejes que la sombra se acomode
en el lugar que ocupa tu sonrisa,
donde el latido inicia el movimiento
que da origen al beso y a la entrega.

No respondas al miedo con la duda
ni al silencio contestes sin respuesta,
la paciencia es un acto inteligente
que aleja el grito y frena los venablos.
La prímula paciente reverdece
el frío valle que el invierno cubre.

Bajo la tierra el ónice reposa,
de mineral se envuelve y ornamenta
sale a la luz y su color enciende,
y tú eres mar y cuarzo que despierta
el pulso de la vida, y da conciencia
al latido y al paso que nos lleva
a perseguir el curso de los días
para alcanzar los ciclos de la luna.

Antonio Pastor Gaitero.

Calle Inclinada

Fotografía: Charo Gómez
Poema: Antonio Pastor

Calle Inclinada por Antonio Pastor
Calle Inclinada por Antonio Pastor

¿Que esperanza recorren sus vocales?
¿Que sueños en la celda de sus nombres
quedaron prisioneros en la piedra?
¿Cuántos fueron estrellas en la noche?

La cal les nombra, la pared escucha
y la calle se inclina o se levanta,
las horas que diriges son historia
que pasa dividida entre nosotros.

Yo cantaré sus nombres en un verso
sobre el paso del viento que les nombra
y dejaré mi paz en su sosiego.

Quizás fueron cenizas del olvido
o fugaces caricias sin retorno,
o siguen siendo llama de sus besos.

Bastón Interior

Fotografía: Charo Gómez
Poema: Antonio Pastor

Bastón Interior por Antonio Pastor.
Bastón Interior por Antonio Pastor.

Hablo a tus ojos más que a tus palabras,
más contesto a su luz que a tu pregunta.
¿Por qué baja los ojos la mentira?
¿Por qué tan sólo la verdad los alza?
¿Y por qué la verdad guarda silencio
y la mentira alza la voz y estalla?
¿Donde descansa el viento cuando duerme?
¿Por qué llevas tornados a mi calma?
Que me despierte el sueño de la noche
y le dé viento cálido a mis alas.

Que intenso es un segundo ante la duda,
que espina la verdad que mi alma daña.

Más quién soy yo para frenar la espuma
de las olas del mar hacia otra playa,
para impedir el vuelo del vilano
que inverna primaveras en el alba.

Di mujer ¿siente ausencia la montaña?
Dime¿es feliz el río cuando canta?

Te espero en el resquicio del olvido,
en el último acento de la aldaba,
desnudo a ti me entrego si regresas
en una noche eterna de palabras,
si abrimos las ventanas del silencio,
si entornamos la puerta a la esperanza,
desnudo a ti me entrego si regresas
en estrellada noche de mañanas.

La Puerta Azul

Fotografía: Charo Gómez
Poema: Antonio Pastor

La Puerta Azul por Antonio Pastor.
La Puerta Azul por Antonio Pastor.

No todo serán sombras en la noche,
y no adornes tu adiós con celosía
ni cubras de azul-mar la melodía
de tu voz, tu sonrisa y tu reproche.

Nada me duele más que tu insensible
manera de cerrar la puerta, vete,
te presto dignidad para la huida.

A pesar del dolor será posible
volver a ver el mar sin que me inquiete
que robaras azules de mi vida.

Qué fiera vive en mi

¿Qué fiera vive en mi que vivo y dejo
que el tiempo pase mudo por mi lado
y no me deje en huella reflejado
todo lo que acontece en el espejo?

¿Y qué animal seré si el llanto alejo
de mis ojos, si el grito desgarrado
no me turba, ni el hombre desolado?
¿A qué animal en actos me asemejo?

¿Al gavilán que vuela solitario?
¿Al astuto felino, pues razono?
¿A que animal valoro, a cual denuesto?

¿Por qué me considero necesario,
si es más humana la expresión del mono,
si hasta el buitre es más hombre
y más honesto.

Antonio Pastor Gaitero

Las Crónicas de Mascertero…

Por Guzmán Alonso Moreno.   

Antonio Pastor volvió a cantar (La Cueva del Bolero 9 de julio de 2009)

Esta vez Neruda no invitaba en su casa a cenar la langosta que se había conseguido. Indicaba que había que ir a La Cueva del Bolero, donde presentaba sus poemas y canciones “un muchacho –decía- que hace unos endecasílabos bárbaros. Creo que le llaman “El Triste de Coslada”.

Y hubo movimiento en el Parnaso (Parnaso de Allá, Parnaso de Acá):

Rubén Darío preguntó que si los versos que hacía tenían alguna similitud con su Azul; Juan Ramón Jiménez, levantando por sorpresa el cuello eternamente fijado en su obra pura, también preguntó: “quién es ese”. A Hernández le interesó su raíz y Machado achicó los ojos para escrutar el río de donde nacían los Sonetos de amor y otras ausencias, título del trabajo de ese Triste de Coslada cuyo nombre real es Antonio Pastor. Llamazares buscaba el olor a tierra y a viento de los poemas y Colinas la métrica exacta resonando “como trueno de palomas”.

Alberto Cortez aprestó su corpachón de Buenos Aires bailando con Europa; Horacio Guarany hizo sentir sus botas y su voz de guitarrero errante; y Cafrune husmeaba chacareras y zambas pasadas por el arpegio y el silencio de Yupanqui, o por la oquedad de gruta de la voz de Mercedes Sosa.

Me pareció ver a Hilario Camacho con su eterno aire de sabio joven despistado; a María del Mar Bonet indagando acerca de los caminos del mar que surcaba Antonio Pastor; y supe que Serrat también invitaba con su acento de barrio y cercanía: “eh tú, que hay que ir a ver al Nen de Canillejas”.

Efectivamente allí estábamos todos: los viejos amigos que habíamos conocido a Antonio en su trayectoria de los años setenta y los nuevos, que han ido surgiendo al calor de su labor paciente, dilatada. Expectantes por saber lo que esta vez iba a comunicarnos después de tantos años de no transitar escenarios.

Hizo un buen trabajo a partir de unas canciones construidas con mimo orfebre, aposentadas en un verso hondo, depurado, honesto; y sobre la base de perfeccionar la esencia que siempre le caracterizó: sencillez, comunicación, rigor, sensibilidad. Yo alternativamente miraba la actitud del público: no se oía rumor, ni estrépito de vasos y botellas, ni nadie se levantaba ni tosía. Ni siquiera se oían las fotos que tiraba Pablo Mínguez. Ese público era todo atención; algo que el propio Antonio destacó al final como el mejor premio que podía haber conseguido en esta noche del 9 de julio de 2009. ¿Quién dijo que una buena canción, un verdadero poema, no nos transforman? Es la ausencia de ello lo que nos reduce y nos aja.

Tuvo por momentos problemas con el sonido, lo que provocó que redoblara ciertos esfuerzos para mantener la concentración, y también evidenció alguna timidez con la rapsodia; cosas a las que con toda seguridad atribuirá Antonio más importancia de la que les otorgaremos quienes compartimos con él esta velada. Y no le daremos esa importancia porque era mínima comparada con mensajes como el de la rebelión ante los recuerdos cuando estos se convierten en la piedra de Sísifo; insignificante se hacía cuando asistíamos a la pregunta de “cómo sacar tu mentira de mi pecho”; u olvidada cuando expresaba versos como “te daré dignidad para la huida”.

No era fácil ensamblar la doble modalidad de recitado y canción y hay que celebrar que Antonio lo lograra más allá de la timidez mencionada. Para la relación con el público fueron excelentes sus toques de humor, así como la dosificación del lado trascendente de los poemas y canciones mediante la introducción de dos perlas llenas de ironía dulce y ternura: una la canción cabaretera que hizo sobre una insinuante invitación a cenar; otra, el tema con el que se despidió: “Soy Antonio el Retalitos”.

Para terminar esta crónica he de señalar un detalle familiar: allí estaban Conchita, su compañera de siempre, emanando alegría y emoción contenida –sólo ella ha de saber cúanta después de tanto tiempo-, y sus dos hijas, vestidas para la ocasión: finas, resplandecientes, e irradiando orgullo por su padre…, por su padre y por su padre poeta.

Salud, Antonio, y hasta la próxima, que esperamos sea pronto.

Concierto 17 de marzo. Antonio Pastor

Concierto Antonio Pastor 17 de marzo 2012
Concierto Antonio Pastor 17 de marzo 2012

El próximo día 17 sábado, a las 19,30, la cueva del bolero me invita y yo os convoco, allí donde las paredes conservan los ecos de tantas palabras, de tantos acordes, de tantas canciones compartidas, intentaré hacer vuestros mis poemas y mi canto. En el interior, en el subsuelo del centro de Madrid, en la c/ Cid nº1, esquina con la c/ Recoletos 11, (teléfono 91 4315229) os espero.

Verso, su ritmo y su rima

En el verso, el ritmo se consigue por su expresión musical, por la repetición de un mismo número de sílabas, por la rima y por la distribución de acentos en lugares fijos, en las repeticiones percibidas por el oído.

VERSO: quiere decir en latín “que vuelve, que da la vuelta sobre lo anterior; así comprobamos que en el verso se repiten cosas que habían aparecido antes: ejemplo: número de silabas iguales en cada verso, rima, número de versos etc.

RIMA: Consiste en la repetición de los sonidos al final de cada verso a partir de la última vocal acentuada.
Se le llama rima exacta, cuando riman vocales y consonantes,(hablamos de rima consonante) EJEMPLO: presENTE-caliENTE. pasajERO-acERO. etc
ejemplo en verso: un cuarteto endecasílabo de Miguel Hernández

Tengo estos huesos hechos a las pENAS
y a las cavilaciones estas siENES
pena que vas, cavilación que viENES
como el mar de la playa a las arENAS.

En el caso de que sólo rimen las vocales HABLAMOS DE ASONANCIA( rima asonante) Ejemplo: en octosílabos de un verso en romance de Federico García Lorca: riman en las vocales a-o.
En el romance los versos pares presentan rima asonante y los impares quedan libres de rima. EJEMPLO:

La luna vino a la fragua
con su polisón de nARDOS
el niño mira que mira
el niño la esta mirANDO,
en el aire conmovido
mueve la luna sus brAZOS
y enseña, lúbrica y pura
sus senos de duro estAÑO.

Seguiremos en breve con más comentarios.

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