NO DEJEMOS MALTRATO POR HERENCIA

Las Naciones Unidas en su 85ª sesión plenaria, el 20 de diciembre de 1993, ratificó la Declaración sobre la eliminación de la violencia contra la mujer, donde se afirma que esta violencia es un grave atentado a los derechos humanos de la mujer y de la niña.

En el artículo 1 define la violencia contra la mujer:

A los efectos de la presente Declaración, por “violencia contra la mujer” se entiende todo acto de violencia basado en la pertenencia al sexo femenino que tenga o pueda tener como resultado un daño o sufrimiento físico, sexual o psicológico para la mujer, así como las amenazas de tales actos, la coacción o la privación arbitraria de la libertad, tanto si se producen en la vida pública como en la vida privada.

 

Ni un mal gesto, ni un grito, ni un insulto,

ni amenaza, ni humillación, ni ofensas,

que no frenen, tu voz, ni lo que piensas,

que ningún menosprecio quede  oculto,

si tu denuncia es voz, será tumulto.

A todos nos degrada la violencia,

el hombre a de gritar por la decencia,

unido a la mujer en la querella,

tan sólo la unidad la fuerza sella,

no dejemos maltrato por herencia.

Antonio Pastor Gaitero

 

Pellejito y los gorriones

Pellejito y los gorriones

Era un verano caluroso, tanto que aconsejaban salir a la calle al atardecer, cuando se metía el sol, las personas tenían que beber mucha agua, sobre todo las personas mayores y las más pequeñas. A los animales los tenían que vigilar a menudo para darles comida y agua, y a las plantas y a los árboles, al amanecer y al anochecer las daban de beber para que no se marchitaran, regándolos. La tierra, seca, mantenía el calor del día anterior y al recibir el agua la absorbía en un segundo. El calor provocaba que el agua se fuera evaporando de los embalses, la sequía era cada vez más angustiosa, nadie esperaba que lloviera en los próximos meses, quizás alguna tormenta ayudara a combatir el sofocante calor de ese verano.

Se cerraron fuentes para controlar el consumo de agua.

Los gorriones acostumbrados a beber el agua de los riegos en los jardines y de las fuentes, se caían de los árboles sin fuerzas para mantenerse en ellos por culpa de la escasez del agua, y de la sed, que les provocaba deshidratación.

Los gurriatos eran los gorriones más jóvenes y más delicados. Una mañana en el jardín de casa encontré un gurriato que apenas se mantenía en pie.

Para que no se prendiera en sus plumas mi propio olor, (cuentan que si sus familiares no le reconocen porque su olor es diferente, le rechazan) restregué las palmas de mis manos en la tierra seca del jardín y le cogí acunándole en ellas, y le subí a casa.

Al entrar “Pellejito” (que es mi gato, al que llamo así porque no tiene pelo) saltaba para verle, llevé al gorrión a la cocina y en el fregadero le deposité abriendo el grifo del agua fría, un hilo de agua despertó al gurriato, Pellejito saltó al fregadero y le observaba curioso y quieto en posición de caza, ¡Quieto Pellejito! Le dije con autoridad, y en esa posición se mantuvo quieto largo tiempo.

De mis dedos dejaba caer las gotas de agua llevándolas hasta su pico entreabierto, poco a poco el gorrioncillo se fue despejando y yo mostraba mi alegría y le decía a mi gato, ¡Ves Pellejito! ¡Vive! ¡Vive! Le llevé al estudio y Pellejito me seguía saltando y dando vueltas a mi alrededor.

El estudio tiene orientación norte y no da el sol en todo el día, quizás un poco de madrugada, la ventana de doble cristalera nos deja entre ambas un hueco preciso para poner un cuenco con agua.

Vivimos en un segundo piso y las ventanas del estudio dan al jardín  donde sospechaba que  estaba su nido. Un piar continuo me indicaba que sus padres llamaban al gurriato.

Dejé cerradas  las hojas de las ventanas por dentro para que Pellejito que mantenía su posición amenazadora, no pudiese hacer nada al gurriato, y por fuera para que el gorrioncillo no se cayera de nuevo. Subí la persiana del todo y una luz intensa envolvió el estudio. Sobre el alféizar coloqué migas de pan y de galletas y semillas de pipas de calabaza desmenuzadas.  Dejamos al gorrión solo y nos alejamos al pasillo, tuve que coger a Pellejito en brazos porque no se quería separar del gorrión al que no perdía de vista.

Tardaron en aparecer los padres, pensé que no vendrían, pero un gorrión altivo con una mancha negra en el pecho y otro con una banda clara debajo de los ojos se posaron en el alféizar y piaban picoteando los cristales, el gurriato les llamaba, eran sus padres. Me acerqué y los padres se alejaron volando.

Abrí las hojas de las ventanas no sin antes haber dejado encerrado a Pellejito en el pasillo, el gorrioncillo ni se movía, dejé una de las hojas de fuera entreabierta lo justo para que entrara un poco de aire.

De nuevo me alejé, desde el pasillo con pellejito en mis hombros observábamos impacientes al gurriato.

Pellejito siempre que tiene oportunidad se sube a mis hombros y se queda en ellos como si fuera un loro, y así se quedó atento a la ventana.

Pellejito loro

Volvieron los gorriones al ver que no estábamos cerca y una conmovedora escena pude observar con alegría contenida. La madre y el padre traían en sus  picos comida para darle, el pajarillo abría el pico mientras movía sus pequeñas alas con impaciencia, los padres comían el pan y las galletas y las pipas de calabaza que habíamos colocado en el poyete de la ventana, y bebían agua del cuenco.

Su mamá iba y venía en cortos vuelos de la ventana al árbol más cercano, mientras el padre seguía alimentando al gorrioncillo, me acerqué a la ventana y los padres se fueron presurosos, abrí un poco más la hoja exterior y me marché al pasillo con pellejito en los hombros, el gurriato piaba con insistencia y los padres le contestaban al momento. Acudieron a su llamada y le señalaban el camino a casa volando incansables de la ventana al Álamo blanco del jardín, de pronto el gurriato se acercó con sigilo al  poyete y voló detrás de su mamá, y se posó no sin apuros en la rama más cercana.

¡Bien! ‘Bien! ¡Bien! Lo hemos conseguido Pellejito, y nos fuimos bailando por toda la casa ¡Bien! Jajajaja.

 

Pensé que no volveríamos a ver al gorrioncillo  y una leve tristeza me invadió, pero era más fuerte la alegría de saber que estaba en su hábitat con su familia.

Todas las mañanas llevaba el cuenco con agua y las migas y las galletas y las pipas al poyete de la ventana del estudio.

Pasaron unos días y el gurriato no regresaba a la ventana, y una tarde apareció, y picoteando la comida, se quedó un buen rato con nosotros, Pellejito de un salto se subió a la mesa, y flexionando sus patas traseras alargó el cuello y miró fijamente al gorrioncillo, ¡Quieto! ¡Quieto! ¡Es nuestro amigo! Le dije. Acudieron también sus padres y los tres comían y bebían tan tranquilos cuando una enorme paloma se posó en el poyete queriendo picotear al gorrioncillo, sus padres se pusieron en medio y defendieron con fiereza al gurriato, los tres gorriones se marcharon volando al Álamo blanco, pero Pellejito enfadado saltó a los cristales y asustó a la paloma y la paloma se fue y al poco volvieron los gorriones y Pellejito, quieto les miraba curioso mientras comían.

pellejito diciembre

Cuando la paloma volvía a la ventana Pellejito saltaba a los cristales y se ponía de pie para asustarla.

Una tarde abrí las contraventanas, hacía un calor insoportable, las crucé de modo que entreabiertas no pudiera Pellejito asomarse a la calle, ya que temía que se cayera, en ese instante llegó el gorrioncillo y se coló volando en el estudio y se posó encima de las teclas del piano, Pellejito estaba sentado en mis hombros y de un salto le persiguió por el teclado creando una música inaudible, el pajarito voló a un estante de libros que rozaba el techo, del estante a la ventana y de la ventana al Álamo blanco,  Pellejito desde los cristales le seguía con la mirada.

 

¡Quieto Pellejito! Es nuestro amigo.

Dejé las ventanas como estaban y al día siguiente el gorrioncillo entró de nuevo en el estudio y descansó de nuevo en el teclado del piano, pellejito saltó a su lado, se recostó todo él y escondió sus manos en su pecho, los dos se miraban fijamente, el gorrioncillo elevó el vuelo y se posó en la espalda de Pellejito y así se quedaron largo rato, yo me contenía la risa para no estropear la escena.

 

Me fijé en el gorrioncillo y vi que una nube blanca se extendía debajo de sus ojos, su plumaje era claro y supe al instante que era una hembra muy elegante, de pronto voló a la ventana y de la ventana al Álamo blanco, Pellejito giró la cabeza para despedirla y dejó fija su mirada en los cristales, se quedó pensativo como piensan los gatos.

¡Ya sé Pellejito! Cómo llamarla, la vamos a llamar “Nita”, Pellejito me miró y un miau afirmativo sonó con melodía al tiempo que se levantaba pisando las teclas del piano.

Todas las tardes como un reloj a la misma hora Pellejito se asomaba a la ventana y esperaba a “Nita” con paciencia de gato, “Nita” volvía cada tarde a subirse a lomos de Pellejito.

Pero una tarde de septiembre Nita no acudió a su cita con Pellejito, el otoño llegó y los días de luz eran cada vez más cortos, llegó el invierno, el frío y la lluvia cubrieron el cielo de gris.

En febrero desde la ventana del estudio vi a los jardineros podar el Álamo blanco,  se acercaron a la rama desde donde los gorriones volaban a la ventana del estudio,  ¡No! ¡Quietos! ¡Esa rama no! ¡Por favor! ¡Esa rama no! ¡En esa rama descansan los gorriones que vienen a comer a mi ventana! Los jardineros me hicieron caso, se miraron entre si y sonriendo dejaron la rama sin podar.

En marzo los días son más largos, el tiempo llama a la primavera y el Álamo blanco cubría sus desnudos troncos de nuevas hojas verdes.

Apenas llovía, y volví a colocar el cuenco con agua, las migas de pan y de galleta, y las pipas desmenuzadas. Pellejito me seguía y se quedaba en la mesa del estudio mirando a la ventana.

Volví a colocar las hojas cruzadas, y sin perder las esperanzas miraba al árbol mientras escribía un cuento de” Antoñito el orejas”

Una tarde de abril, casi vencido el mes, apareció en el poyete de la ventana una mamá gorrión con dos gurriatos a comer en el poyete, la nube blanca debajo de sus ojos era inconfundible, ¡Es “Nita”, Grité!  Pellejito los miraba curioso, le cogí en brazos ¡Pellejito! ¡Han venido! ¡Han venido! Le dije dando saltos de alegría, Nita no se asustó y siguió comiendo junto a sus gurriatos.

Abrí las hojas de las ventanas de par en par, Pellejito, se recostó en la mesa y escondió sus manos en su pecho  y “Nita” voló a su costado y los gorrioncillos la siguieron y se posaron en los hombros de Pellejito, y Pellejito quieto, me miraba, y quise pensar que sonreía como sonríen los gatos.

Pertenece este relato-cuento al libro “Antoñito el orejas” publicado por “Lastura Ediciones”

Antoñito el orejas- foto

DE FERIA EN FERIA

No eres más culto por lo que escribes, si no por lo que lees.

 

Un poema del libro “El musical acento de tu nombre”

 

Quiero por necesario comprenderte,

no por darte razón, para escucharte,

para aprender de ti, y para hablarte

con la paciencia que al abrazo acierte.

 

Opinarás distinto de la suerte

y no por desigual he de juzgarte,

de religión, política, amor, arte,

de la vida, del sueño y de la muerte.

 

Tendrás otro color y otras culturas,

otro país que en nada nos separa,

para toda razón hay más lecturas.

 

Tan sólo le rechazo al que prepara

y mantiene el dolor en sus locuras,

sólo aclara rencor y daño aclara.

Antonio P en la feria del libro de Valencia 2019

Portada del Libro El musical acento de tu nombre

Es nuestro tiempo un tren de cercanías

Es nuestro tiempo un tren de cercanías

y en su trayecto el pasado acerca,

guardamos las maletas que no hicimos

en espera de un acto fragmentado,

y el tiempo nos recuerda que es olvido.

 

El tiempo pasa y nos señala piedras,

heridas por tropiezos de los torpes

que escriben con errores su derrumbe.

¡Dejad la piedra en paz y en su descanso!

Grita el camino vista la torpeza,

pero la piedra espera otro tropiezo,

y todo se repite y todo llega

como si fuera un eco ineludible.

Es el pasado un tren que nunca alcanza

esa estación que su presente espera,

pero al recuerdo acude sigiloso,

al beso y al dolor de los andenes.

Antonio Pastor Gaitero

Del libro “Con nombre propio”

foto vias del tren octubre2016

 

Es mi Madrí, es mi Madrí

Es una casa abierta donde enseña

la luz el sol, su aurora en tu ventana,

quiere salir la luna en la mañana

y la noche en tu mar contigo sueña.

 

Es una casa abierta donde viven

de otros lugares pibes y mamusas,

se visten con mantones  y parpusas

y en los baretos cantan y conviven.

 

Una casa con patio de verbena

donde brilla la luna en sus rincones,

y cantará la noche tus canciones,

te sacará a bailar si tienes pena.

 

Es mi Madrí, Madrí, es mi Madrí.

 

Es el Madrí que quiero el que relato

chulapo soy, un litri presumido,

no me como un colín porque se ha ido,

madriles llámame, llámame gato.

 

Escalo hasta la altura de tu boca

y te beso los labios y repito,

tú me besas y en besos me derrito

al fuego que en mis labios desemboca.

 

En mi Madrí, Madrí, en mi Madrí.

Poema canción de libro ” El musical acento de tu nombre”

Publicado por Lastura Ediciones

Cuatro gatos mayo 2o18-2

 

Con un mantón bordado de claveles

En el concierto de La Fídula enero de 2019. Al piano Juan Barrios.

 

Con un mantón bordado de claveles

calquea la gata alegre en la Arganzuela,

levanta el almidón su falda y vuela

ese volante al bies por las Cibeles.

 

Me calzo la parpusa y los biseles,

cremallera, chitón, que el cheli jela,

con mirarme la gata me camela,

de litri voy, pincel entre pinceles.

 

Nos vamos de Cascorro a la Gran Vía,

cangelo da cuando te fija un beso,

si coge el dos, dibuja melodía.

 

La vida es la caricia de su boca,

me guinda la razón y lo confieso,

un lirio soy si su querer provoca.

Antonio Pastor Gaitero

 

 

antonio en la puerta de la fídula-2 (2)

 

 

 

 

EL MEJOR REGALO, UN LIBRO

fotografía iluminada 2018

Al abrirlo, una sábana

se extiende por tus manos

como una nube blanca

de pájaros repleta

con extendidas alas,

las alas son acentos,

los pájaros palabras.

 

Si se cierra, descansan

en nieve las palabras,

y los dibujos duermen

en camas numeradas.

Si se abre, descubres

el nombre de las plantas,

el origen del hielo,

el canto de las aguas.

Una historia que empieza

otra historia que acaba.

Libro cuando lo abro

del papel las palabras.

Si se cierra se juntan

las hojas y descansan.

Las alas son acentos,

los pájaros palabras.

Poema del libro “Adivinanzas el libro olvidado y otros cuentos”

Estos libros se pueden conseguir en http://lastura.es/  TLF 34  925 89 60 25

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Este libro se puede conseguir en http://editorialjuglar.com/ TLF 34 925 89 60 25

foto lbro 5

 

Mi gato y yo

Pellejito-4

Me siento solo y hablo con el gato,

él gira la cabeza,

sostiene en mí sus ojos,

me escucha, y  yo presiento que me piensa,

hay una paz que abraza en su mirada,

le digo sin hablar, ¡Qué bueno eres!

Él pide y no suplica,

me lleva a la cocina

quiere comer, se sienta al pie del plato,

come y bebe y me mira agradecido

y se va y se refugia entre las mantas,

es octubre y la casa ubica al norte,

tiene frío, no tiene pelo,

se llama Pellejito

y está conmigo siempre.

Antonio Pastor Gaitero

Poema del libro “Viaja el tiempo en un tren sin estaciones ”

 

 

Surge del verso el cuerpo del poema

 

Presentación del libro el Musical acento de tu nombre- octubre 2018-12

Recuerdo gráfico de la presentación del libro en Canillejas en la fotografía de Pedro Ignacio Tofiño. Acompañado por Lidia López Miguel (Editora de Lastura Ediciones) y por el escritor Valentín Martín

Presentación del Musical acento de tu nombre-Octubre 2018Presentación del libro el Musical acento de tu nombre- octubre 2018-20

Presentación de Valentín Martín

A lo largo de la historia de la literatura la poesía ha pasado por
numerosas tendencias, o maneras de interpretarla, o sencillamente
modas.
La que más influyó, sin duda, fue el Modernismo. Por el
Modernismo pasaron casi todos los grandes, aunque ninguno se
quedó para siempre. La belleza por la belleza no basta, hay que
añadirle más ingredientes (la poesía social suma el compromiso).
En el fondo se trata de buscarse a sí mismo en tantos ismos que ha
ido colonizando un espacio reservado sobre todo al sentimiento.
Antonio Pastor Gaitero ha esquivado todos los ismos de que
hablo. Todos los ismos menos uno: el de ser fiel a sí mismo como
poeta que desde las formas sencillas y clásicas se expande.
Se evita así pervertirse en algo tan intrincado que hay veces que
más de una lectura no basta para entender a algunos poetas que
viven en las metáforas, cuando las metáforas siempre son un
recurso y nunca un fin en sí mismas.
Si hay un poeta que no necesite escribir metafóricamente sino con
la tradición hermosa y profunda de los pardales, ese es Antonio
Pastor Gaitero.
Aquí está este libro, “El musical acento de tu nombre” para
demostrarlo.
Hay que leerlo. Hay que leerlo y tal vez sin darnos cuenta nos
veremos envueltos en la dulce seducción de lo popular, cercano y
comprensible.
Y eso no quiere decir que “El musical acento de tu nombre”
carezca de altura poética, sino todo lo contrario. Es un libro para
recordar. Esto sucede solamente cuando la lectura de un libro nos
deja un poso de buen sabor que perdura.
En “El musical acento de tu nombre” Antonio Pastor Gaitero
moldea la poesía con la sabiduría tradicional de la costumbre, no
tiene que recurrir a garabatos o geografías de liturgias exóticas,
porque todo lo que escribe forma parte de su mundo, de nuestro

mundo, del mismo mundo que es el mundo de todos, por eso
resulta tan reconocible.
En este libro – como en toda su poesía – Antonio Pastor Gaitero
cultiva una lírica amplia, variada, y cuantiosa que da vueltas en
torno al poeta con una emoción sostenida siempre y con una
oferta de retales carísimos, pero que él regala con una
espontaneidad expresiva de tal calibre que nos parece estar escrita
para cada uno de nosotros.
Madrid está presente, claro. Porque Madrid es una ciudad tan
hembra que en las manos de orfebre de Antonio Pastor Gaitero
siempre es nuestro Madrid.
Y así va sucediendo con todos los poemas que nos tocan como si
llamasen cada uno a nuestra puerta. Es el milagro de la
universalidad poética de Antonio Pastor Gaitero, que al elevar lo
cotidiano hasta la altura de una extrema sensibilidad, hacia una
pureza en el lenguaje, desmorona distancias y seca océanos entre
el lector y el libro
Yo me atrevería a decir que entre nosotros y él porque de tanto
leerlo se establece una vereíta que no cría yerba.
Culpa suya, hay que cargar este vínculo en el haber de Antonio
Pastor Gaitero.
Porque no hay que engañarse, esto está al alcance de muy pocos
poetas, sencillamente porque no resulta fácil fecundar
complicidades.
Se necesita mucho talento y un gran dominio del oficio para
diseñar un camino intelectual por el que transitan felices y a gusto
todos los aires de todas las gentes, sea cual sea su estado
sentimental.
Detrás de “El musical acento de tu nombre” hay un gran poeta
que nos deja en el libro tanta poesía cabalgando un rítmico
lenguaje que es una alegría itinerante caminando ya hacia las
plazas, las calles y los suburbios.

Y como una de las reglas para presentar un poemario es no añadir
más poesía a la que el propio poeta ha puesto en el libro, me
aguanto la berrea y les remito a “El musical acento de tu nombre”
y a Antonio Pastor Gaitero que están llamando ya con las
urgencias de las buenas noticias. Si ustedes no responden, sepan
que se van a condenar, porque se pierden algo goloso y grande.

Valentín Martín

 

Poema del libro “El musical acento de tu nombre”

 

Surge del verso el cuerpo del poema

y brota el corazón de lo que escribo

y escribiré poemas sin descanso.

La sílaba, el acento es el emblema,

la palabra y el ritmo que recibo

son tierra, luna, mar y mi remanso.

 

Separar hojarasca es lo que quiero,

de la palabra y de la poesía,

para hacer de este oficio mi artilugio.

Espero ser del verso jardinero

del árbol que del verso es elegía,

que sombra y fruto da siendo refugio.

 

Recoger de los ecos  en la suma

de los versos el canto que acentúa,

es la labor que quiero en mi balanza.

Marinero de sal, viento y espuma,

de un mar que en calma vida perpetúa

y estrofa a estrofa la canción alcanza.

 

Presentación del libro el Musical acento de tu nombre- octubre 2018-17

 

A Inés Poveda

La fotografía es la forma que elige mi interior para expresarse.  Inés Poveda

 

A Inés Poveda

Sorolla de la luz, Rembrandt de sombra,

¿Qué instantes en tus ojos se reflejan

si a pinceles de artistas se asemejan

los cuadros que en la luz tu nombre nombra?

 

Inés Poveda. En un rincón, renombra

tu firma los instantes que aconsejan

que en vida de tus ojos se despejan

en gestos la emoción que nos asombra.

 

En su quietud eterna, la paciencia

es un espejo que verdad derrama,

queda fijo el instante y su sentencia.

 

Hay que añadir al arte que te llama

tu pública sonrisa y tu presencia

en un abrazo que al amor reclama.

Antonio Pastor Gaitero

Antonio en Galileo Galilei

Fotografía de Inés Poveda

La Fídula es un local entrañable

28septiembre_antonio pastor

 

El viernes día 28 de septiembre vuelvo a la Fídula, la Fídula es un local entrañable, sito en el barrio de las letras de Madrid, no hay mejor escenario para presentar por primera vez el libro “El musical acento de tu nombre” editado por Lastura Ediciones.

Este libro, es un poemario que navega en aguas de sal en busca de la orilla de tu pecho. Es un barco lleno de palabras que intenta alcanzar tus manos, que intenta hablar contigo.

El diálogo es la razón que escribo.

Cantaré poemas del libro y recitaré textos del mismo, entre ellos:

 

Quiero por necesario comprenderte,

no por darte razón, para escucharte,

para aprender de ti, y para hablarte

con la paciencia que al abrazo acierte.

 

Opinarás distinto de la suerte

y no por desigual he de juzgarte,

de religión, política, amor, arte,

de la vida, del sueño y de la muerte.

 

Tendrás otro color y otras culturas,

otro país que en nada nos separa,

para toda razón hay más lecturas.

 

Tan sólo le rechazo al que prepara

y mantiene el dolor en sus locuras,

sólo aclara rencor y daño aclara.

Antonio Pastor Gaitero

Portada del Libro El musical acento de tu nombre

A Federico García Lorca

Tal como hoy, el 28 de agosto de 1936 fue asesinado Federico García Lorca

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A Federico García Lorca

Traigo el verde a la luz,  y recupero

el árbol verdecido en la montaña.

Se hizo noche la noche de una España

que al verde abandonó por el sendero.

 

La fría plata eterna por acero

cambio al sucio cristal que el llanto baña,

recuperar la luz que desempaña

la verdad, a esperar contigo, espero.

 

Estás en el acento y en el lazo

que forman la palabra y en los gritos

que sujetan mi verso a tu cadera.

 

Tu canto Federico es un abrazo,

ruiseñores al alba, y tus escritos,

la necesaria voz que el canto espera.

Antonio Pastor Gaitero

 

 

Chotis

Con un mantón bordado de claveles

calquea la gata alegre en la Arganzuela,

levanta el almidón su falda y vuela

ese volante al bies por las Cibeles.

 

Me calzo la parpusa y los biseles,

cremallera, chitón, que el cheli jela,

con mirarme la gata me camela,

de litri voy, pincel entre pinceles.

 

Nos vamos de Cascorro a la Gran Vía,

cangelo da cuando te fija un beso,

si coge el dos, dibuja melodía.

 

La vida es la caricia de su boca,

me guinda la razón y lo confieso,

un lirio soy si su querer provoca.

Poema del libro “El musical acento de tu nombre”

Cuatro gatos mayo 2018-3

Presentación de Antonio Pastor Gaitero por Valentín Martín en Santa Inés

Hay poetas que hacen crecer su poema al leerlo. Y hay poetas que a la vez de leer muy bien su propia poesía o la de otros,  la cantan, con lo cual la suma de las tres cosas es una apología de los sentidos.

Es el caso de  Antonio Pastor Gaitero, maestro de las tres dimensiones de un mismo sentimiento.

Mientras canta Antonio, mimando la guitarra como si fuese una novia, a la gente  el corazón le hace  una jugarreta muy extraña: se acuerda  del vigoroso desmayo de los cantautores argentinos que se fueron marchando llevándose el nombre de Atahualpa, Cafrune, Cabral y otros así.

No se puede ser cantautor si el que canta y hace magia con la guitarra no es un depredador de la creación musical y literaria. Y Antonio Pastor Gaitero no solamente lo es, sino que lo es a su manera tan hermosa. Porque cuanto rasguea su guitarra y deja que vuele la sonoridad de su voz, nos transporta a la mejor tradición de los de grandes de antes y de siempre.

Para escuchar la personalísima profundidad de Antonio Pastor Gaitero hay que dejar los oídos limpios de sospechas, azuzar el silencio absoluto, y luego dejarse llevar por lo que canta y por lo que dice.

Antonio Pastor Gaitero es un magnífico poeta, canta con un intimismo que ensimisma, le gusta la magia y el ingenio de la charladuría, domina el escenario como los mejores juglares.

Antonio Pastor Gaitero es serratiano, tierno, sarcástico, hondo, epigramático, nostálgico, alegre, parlanchín, silencioso y hasta se permite el lujo de mentirse a sí  mismo sonriendo a su sombra.SANTA INÉS 4

Antonio Pastor Gaitero pasa esta tarde de junio por Santa Inés y nos deja un incendio tranquilo.

 

En la feria del libro de Madrid

Mañana 6 de junio de 2018 estaré en la feria del libro de Madrid, en la caseta 195, presentando y firmando el libro “El musical acento de tu nombre” publicado por Lastura Ediciones. En él,  he querido llevar la sal y la palabra a la playa de tu pecho en un barco lleno de esperanza.

Quiero por necesario comprenderte,

no por darte razón, para escucharte,

para aprender de ti, y para hablarte

con la paciencia que al abrazo acierte.

 

Opinarás distinto de la suerte

y no por desigual he de juzgarte,

de religión, política, amor, arte,

de la vida, del sueño y de la muerte.

 

Tendrás otro color y otras culturas,

otro país que en nada nos separa,

para toda razón hay más lecturas.

 

Tan sólo le rechazo al que prepara

y mantiene el dolor en sus locuras,

sólo aclara rencor y daño aclara.

Antonio Pastor Gaitero (Poema del libro “El musical acento de tu nombre”)

Portada del Libro El musical acento de tu nombre

CARTEL de la feria del libro junio 2018

De feria en feria

Llevaré mi barco de palabras de feria en feria para nombrarte, para cantar contigo a la sal de las orillas que duermen en la arena, y a la arena que espera al mar.

feria del libro de Madrid 2018

A calma suena el nombre que declaro

suena a descanso, y a sonrisa suena,

hallarla en uno mismo te serena,

fuerza recibes frente al desamparo.

 

Ahuyenta del rencor la envidia, faro,

fanal de luz que a tu silencio llena,

de paz la paz que a tu rencor refrena,

con la quietud del mar, yo te comparo.

 

Paz es el nombre que describe auroras,

paz interior y paz canto y persigo,

para todos la paz y la decencia.

 

Si paz defiendes, libertad valoras,

armonía es su voz, no me desdigo,

su equilibrio y razón tiene por ciencia.

 

 

El tiempo ni es pasado ni es olvido

El tiempo ni es pasado ni es olvido

cuando el beso se queda en la memoria,

no tengo a tu recuerdo escapatoria,

ni tengo este suplicio merecido.

 

Me vine solo, con tu adiós vencido,

un carrusel tu voz, y yo la noria

que gira tras de ti, en obligatoria

caricia, inaccesible, sin sentido.

 

Eres mi viento, mi timón, mi vela,

la cuna de los sueños donde habito,

surca mi barca sobre el mar tu estela.

 

No te quiero olvidar ni sueño evito

pues sólo tu recuerdo me consuela.

Dejo tu amor en mi silencio escrito.

barco

Diseño de Miguel Martín Barragán

Poema del libro “El musical acento de tu nombre”

Música de Antonio Pastor Gaitero

A Lorenzo Pastor Gaitero

Laura-foto-mar

Hoy levanto mi pluma porque quiero

dibujar en tu voz nuevas palabras

que reflejen el eco del silencio

en la bóveda azul de la memoria

tu presencia de abrazo sosegada.

Allí en donde estés tu voz espero

para hablar de la mar y de la encina,

del origen del aire y la distancia,

de la existente vida y su conjunto,

de todos los planetas y sus formas,

para hablar por hablar, para escucharte,

y responder con canto tu regreso.

Porque llueve en mi pecho la mañana,

te espera en el cobijo de la aurora

abierto  de rocío y hierbabuena,

y el corazón hendido te suplica

¡Acércate!, Yo sé que no te has ido.

Porque tengo sequía de tus manos

te abrazo ahora que mi pluma cita

en este escrito de vida tolerada

tu nombre en el abrazo que propongo.

Llámame zarco, ya que paciente espero

como la mar los vientos encendidos

para acercar mis brazos a la orilla

de tu eterna sonrisa amanecida,

para esperar paciente la calma que propones,

para jugar al mus de compañeros,

y recorrer de tapas nuestros bares.

 

Digo tu nombre, y sabes que te escribo,

en este mar azul donde te espera

un cielo de satén y de cretonas.

 

 

 

 

 

 

En el cole

Pasar una mañana con alumnos de tercero de primaria es volver a la ilusión y a la sorpresa, al júbilo, a la atención, a la algarabía descontrolada,  al silencio y a la pregunta, en suma a la niñez. Les presenté el libro infantil “Adivinanzas, el libro olvidado y otros cuentos” les canté canciones, y con las adivinanzas provoqué respuestas al acierto, que con suma celeridad respondieron afirmativamente, hubo risas y todos querían responder levantando la mano con impaciencia. La despedida fue entrañable, algunos me abrazaban  y me sentí querido por su espontaneidad, me ofrecían sus manos sonriendo y me sentí importante por segundos.

tercero de primaria es San blas

Les canté entre otras esta adivinanza:

Al abrirlo una sábana

se extiende por mis manos

como una nube blanca,

de pájaros repleta

con extendidas alas,

las alas son acentos,

los pájaros palabras.

Si se cierra descansan

en nieve las palabras

y los dibujos duermen

en camas numeradas.

Libro cuando lo abro del papel las palabras.

Si se abre descubres

el nombre de las plantas,

el origen del hielo,

el canto de las aguas,

una historia que empieza

otra historia que acaba.

Si se cierra se juntan

las hojas y descansan

los ecos de las voces

que cuentan las batallas,

no sabrás si se cierra

que hay estrellas al alba.

Libras cuando lo abres del papel las palabras.

Adivinanza del libro “Adivinanzas, el libro olvidado y otros cuentos”

aaadivinanzas

 

Traigo el verde a la luz

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A Federico García Lorca

Traigo el verde a la luz,  y recupero

el árbol verdecido en la montaña.

Se hizo noche la noche de una España

que al verde abandonó por el sendero.

 

La fría plata eterna por acero

cambio al sucio cristal que el llanto baña,

recuperar la luz que desempaña

la verdad, a esperar contigo, espero.

 

Estás en el acento y en el lazo

que forman la palabra y en los gritos

que sujetan mi verso a tu cadera.

 

Tu canto Federico es un abrazo,

ruiseñores al alba, y tus escritos,

la necesaria voz que el canto espera.

Antonio Pastor Gaitero

 

Poema del libro “El musical acento de tu nombre” de próxima publicación