Hay tanto que decir en el presente

Vuelvo al papel en blanco, al lapicero,

vuelvo a mirar por la ventana ausente,

mientras recuerdos del ayer procuro

y un racimo de versos edifican

el poema que escribo en este instante,

son olas en un mar enfurecido

de acentos y palabras.

Hay tanto que decir en el presente.

En este desconcierto que vivimos

tan sólo la verdad existe en actos

que justifican en ciernes las razones,

eso está mal, eso está bien señala

la lógica que invoco ante la duda.

El acto justifica realidades.

No hay que decir si eres o si haces

tus actos ya señalan tu injusticia

o tu bondad tus actos documentan,

El tiempo es insensible a la mentira

y en ella recupera la ignorancia

el inculto que en fuerzas reaparece,

y eleva el grito si la razón ignora,

de nada vale que la historia escriba

ese pasado que la vergüenza guarda

con el horror violento de la muerte.

El odio en la ignorancia se sustenta.

Antonio Pastor Gaitero

Adivinanza para el 17 de abril de 2020

No es una enfermedad y es contagiosa,

y te cambia la cara en un instante,

es necesaria dicen, e importante

aunque a veces es grito y es llorosa.

 

Unas veces tranquila, otras, nerviosa,

no hay ninguno de ella que se aguante,

a veces sin cantar nos pega el cante,

y descubres que es falsa, si es forzosa.

 

Se introduce y te agacha y te retuerce,

y te cuesta parar y te sonroja,

por mucho que no quieras siempre ejerce

 

su fuerza sobre ti, nunca se enoja,

no hay nada que la venza, que la fuerce,

y  unas veces es fuerte y otras floja.

Antonio Pastor Gaitero

Poema adivinanza del libro publicado por “Editorial  Juglar”

“Adivinanzas, el libro olvidado y otros cuentos”

 

Es momento de bálsamos y amparos

Sé que no debería

dejar en este escrito reflejado

el dolor de cabeza que me oprime,

y unas manos sujetas a mi espalda

me empujan a la orilla de este verso.

Y no debo, lo sé, no es necesario

añadir más fatiga al desencanto,

tú, que me lees  ahora y lo compartes

no precisas  la pena que me ahoga.

¿Pero cómo me alivio si me oprime

la incomprensión que acude a mi cabeza?

Para sedar lo escribo, porque estalla

un zumbido de avispas en mis sienes.

Es momento de bálsamos y amparos

y no de insultos ciegos y de inquinas.

A las adivinanzas pasajeras

volveré cuando la noche advierta

que debo de seguir en la odisea

de cultivar palabras en la ayuda.

Antonio Pastor Gaitero

 

Adivinanza 13 de abril de 2020

 

Es un mar que aparece a nuestro paso

y en el suelo de asfalto se serena,

al desnivel  en tierra  si no drena

se mantiene relleno, como en vaso

que piso y piso y salto y lo traspaso,

es un mar pequeñito y un espejo,

mis barcos de papel en su agua dejo,

unas veces los salto y no me mojo,

otras rompo el espejo y me remojo

y con botas de goma me protejo.

 

Y la primera  letra es consonante,

de nuestro abecedario la tercera,

la segunda es callada y verdadera,

la tercera es vocal y va delante,

dos consonantes más y tiro el guante,

una letra cerrada finaliza,

dos sílabas contiene y vocaliza

la palabra encerrada en la escritura,

porque sé de tu esfuerzo en la lectura

a tu mente el acierto se desliza.

Antonio Pastor Gaitero

fotografia de la adivinanza 13 de abril 2020

Fotografía del libro “Adivinanzas, el libro olvidado y otros cuentos” Cirodelia (Adobe Stock) publicado por Editorial Juglar – de Antonio Pastor Gaitero

 

 

 

 

 

Marzo y abril 2020

Marzo y abril 2020 

No llama a la puerta y pasa, y deshace

la vida sin aviso, y se aleja

buscando otras ventanas

en su incesante búsqueda la muerte.

Y marzo nos distancia primaveras

cuando brota la vida en el paisaje.

Un frío nos penetra y nos separa

y es silencio el adiós sin despedida.

Y la muerte es silencio y abandono

si del último beso nos aíslan.

Asoma la tristeza en el retiro

cuando el claustro impaciente desespera.

El adiós es un brindis que proclamo

por tenerte presente en el recuerdo.

En esta despedida  serás aire

siendo el humo de ayer la última imagen

que en las nubes de azul te perpetúan.

Antonio Pastor Gaitero

 

 

 

Adivinanza 2 de abril de 2020

Adivinanza

Al abrirlo, una sábana
se extiende por mis manos
como una nube blanca,
de pájaros repleta
con extendidas alas,
la alas son acentos,
los pájaros palabras.
Si se cierra descansan
en nieve las palabras
y las palabras duermen
en camas numeradas.
Si se abre descubres
el nombre de las plantas,
los nombres de los ríos,
el origen del agua,
una historia que empieza,
otra historia que acaba.
Si se cierra se juntan
las hojas y se callan
las voces de los ecos
que cuentan las batallas.
No sabrás si se cierra
si hay estrellas al alba.
Libro cuando lo abro
del papel las palabras.

Antonio Pastor Gaitero

Adivinanza del 28 de marzo de 2020

Seguimos con el juego de las adivinanzas en verso, para jugar con los más pequeños de la casa en esta situación de claustro obligatorio, para estar unidos en la distancia.

Ella tiene seis caminos

que a muchos sitios te acercan,

a veces te hacen llorar

y en ocasiones te alegran.

A bailar te invitan unos,

otros al llanto te llevan,

unos gruesos y otros finos

que a la misma metan llegan.

 

Tiene un corazón abierto

por donde las voces suenan,

y una armoniosa cintura

que a los sonidos elevan.

Un solo brazo sujeta

los caminos que son cuerdas.

Las canciones van y vienen

siempre por la misma senda.

 

Con una mano acaricias

con la otra mano sujetas.

Antonio Pastor Gaitero

 

 

 

Adivinanza canción

Son gemelas. Si se escapan

una va siempre delante

la otra hermana detrás anda,

o al revés según se mire

cuando paseando marchan.

Sólo se juntan si quietas

para sentarse descansan,

si de pronto te detienes,

si se elevan cuando saltas,

y cuando al suelo regresas

juntas de nuevo se alcanzan.

Antonio Pastor Gaitero

A Pellejito, con él en cuarentena

Está contento,

salta por los sofás, las sillas,

se refugia y observa  entre las plantas,

corre y patina en el parquet, me mira,

le persigo y me escondo en los rincones,

se acerca sigiloso,

le alcanzo y le sujeto,

le cojo en brazos,

y bailamos un vals por la cocina,

él está sorprendido,

se alegra de tenerme siempre en casa.

No entiende del refugio en cuarentena,

él la soporta en su vivir diario.

Pellejito  me sigue a todas partes

se encarama a mis hombros

y allí se queda el tiempo que prefiere.

Mientras escribo me respeta,

quieto se queda en el estudio,

se asoma a la ventana mientras canto,

y pensará quizás mientras me escucha

-que suerte tiene aquél cuando pasea

en silencio, y sólo piensa en sus cosas.

¿Cuándo se irá a comprar el Antoñito ?

¿Y cuándo dejará la guitarrita?

Y a su pesar me sigue y me acompaña.

Antonio Pastor Gaitero   

Carta a un semejante

18 de marzo de 2020

Te escribo esta carta desde casa, aquí me quedo por ti, por todos, para intentar vencer en esta batalla a este virus implacable. Cada uno batalla en su medida y esfuerzo, sé que para ti la pared no es un paisaje y tus ojos habitan sus rincones, y tu mundo es ahora un espacio reducido donde la esperanza aguarda, pero tu lucha es mi ejemplo y te valoro.  La soledad nos une y nos hermana.

Aprecio al personal que te cuida y se desvela por cantar contigo la victoria. Nunca he sentido la unidad tan cerca como ahora que tenemos que respetar distancias.

Te escribo porque quiero decirte ¡No decaigas! Mantente firme, vamos a superar este desafío, y saldremos a la calle para recuperar el tiempo extraviado, para  brindar por la vida en un abrazo múltiple. Ánimo, nos espera la alegría.

Inventamos los ciclos de la luna

para seguir los pasos de la noche,

y no para soñar un beso cálido

si la luna a creciente se levanta.

Inventamos los ciclos de la aurora

para iniciar en la vereda el paso,

y no para enlazar luz y rocío,

o si la luz de la mañana sigue

pintando su color a las espigas.

Inventamos las horas, la disculpa,

para olvidar al vernos la sorpresa

y limitar así nuestros encuentros.

Así nos olvidamos del abrazo

en esta sociedad cuando consume

vacío en una compra innecesaria.

Reinvento el beso que al presente acude,

reinvento el mar que siempre nos espera,

y tu mirada invento, tu sonrisa,

y tu noche de estrellas consteladas,

y tu mañana de espigas y de abejas

que siembran flores en el beso ardiente.

Esto invento de nuevo si es preciso

para que sepas que mi paz espera

la noche y la mañana de tus sueños.

Antonio Pastor Gaitero