Soneto a Hilario Martínez Nebreda

Se han posado en el árbol de mi llanto

Hilario Martínez Nebreda

 

A Hilario Martínez Nebreda

Se han posado en el árbol de mi llanto

los pájaros audaces de tu risa,

la bondad de tu voz que amar precisa

para escapar feliz del desencanto.

 

Se han posado en mi pena y me levanto

tus pájaros de luz, cuando indecisa

grita mi voz tu nombre, y mi sonrisa

es mueca de dolor y camposanto.

 

Estarás en la voz que amar serena

donde el azul te espera en su cuaderno

y el sustantivo espera en la alhacena.

 

Serás alas de luz en el invierno

y tus versos serán una colmena

de sonrisas, de paz, de amor eterno.

Antonio Pastor Gaitero

Hilario Martínez Nebreda

Hilario cuando terminaba de recitar un poema miraba a su alrededor con una sonrisa cómplice, y uno a uno respondíamos con una sonrisa por abrazo, conocí a Hilario en la tertulia del Café de Oriente, en los inicios del año 2000, o en los finales de 1999, asiduos los dos al evento poético, fue su cordialidad lazo indispensable para el afecto, maestro de la amistad, era su presencia motivo de encuentro y aprendizaje. Fue necesario conocerte, te admiro y te quiero.

Dejo este poema de su libro  “Heridas de piedra” publicado en la Antología del Café de Oriente “Hiriendo de la luz el mar helado”

Se han posado en el árbol de mi llanto

aves oscuras. Y asoma sombría

una manada de lobos que guía,

por escarpadas noches, un abanto.

¿No ves mi piel, morena de quebranto,

envite del estío…? Y me creía

girasol bajo el sol del mediodía

en un jardín, sombrero de amaranto.

Si te vas espantada al ver que lloro,

¿Dónde tu voz que sé que cuando llamas

me puebla de palomas como un coro?

Ángel de piedra, huésped de las ramas,

herido del relámpago sonoro

ven a guardar la luna entre las llamas.

HILARIO MARTÍNEZ NEBREDA