Reseña del concierto del 20 de septiembre en La Fídula

La tarde amenazaba lluvia, pero un cálido viento apenas hacía bailar las hojas de los árboles, crucé tranquilo el Paseo el Prado y encaminé mis pasos al barrio de las letras, en la Calle de las Huertas 57 me esperaba un escenario amigo, la luz tenue de la sala provocaba en mí, la inquietud nerviosa del directo. Afiné la guitarra para probar sonido y empecé recitando un poema del nuevo libro “Con nombre propio”. El silencio que me acompañó durante todo el concierto lo recibí como un abrazo y canté mis poemas con la  entrega sincera de un abrazo compartido.

Al finalizar el concierto sentí que me faltaba el abrazo de una despedida, es por eso que quiero volver a esta sala representativa de la canción de autor.

Estás hecha al olvido en esta tarde

que olvida el sol de mayo su existencia,

sería necesaria una  tormenta

de besos indulgentes, de iniciales

sonrisas en el alba del espejo

para esperar al mar desde la orilla,

para esperar la flor en los inviernos,

cuantas piedras tiré al acantilado

ese mes de diciembre y despedida

cuando el atardecer del mar lloraba.

 

Quizás la luna en su creciente guarde

la virtud que define la paciencia,

se divide en sus ciclos, tiene en cuenta

la fuerza natural de los metales,

entre los desengaños me hice viejo,

mi acero se oxidó, se tornó arcilla,

ya no vendrá la luna para vernos

de la mano seguir su paso alado,

de mi orilla tu mar buscó la huida

mientras la luna a nueva se alejaba.

Antonio Pastor Gaitero

Poema del libro “La respuesta del espejo” publicado por “Lastura Ediciones”

 

Concierto en “La Fídula”

El viernes día 20 de septiembre a las 19 horas os espero en La Fídula, Calle de las Huertas 57, en el barrio de las letras, en el centro de Madrid, os espero con nuevas canciones y nuevos poemas, os espero con la ilusión renovada y la alegría presente en el abrazo.

Antonio en la puerta de la Fídula-2

Los amigos son uno en ese lazo

indivisible que el amor procura,

son uno en la distancia y en la aurora

y en ese mar azul de la palabra.

 

Me refugié en las alas de tus pájaros

y asimilé en el vuelo del abrazo

los vientos cálidos del verso libre

que elevan a la luz de las espigas

la sal y el agua que la aurora vierte

con racimos de acentos a la siembra

la voz en la semilla de tu nombre.

 

En el refugio de tus ojos dejo

la palabra en la voz que amor pronuncia,

desde el eco sincero, como un verso

que abraza en la distancia del acorde.

Me ofreciste tus manos como estancia,

y en el hogar de tu saber aprendo

como un alumno que seguirte quiere.

Los amigos son uno en ese lazo

indivisible que el amor procura,

son uno en la distancia y en la aurora

y en ese mar azul de la palabra.

Poema del libro “Con nombre propio”

Antonio Pastor Gaitero

Soliloquio contigo

 

Hoy levanto mi pluma porque quiero

dibujar en tu voz nuevas palabras

que reflejen el eco del silencio

en la bóveda azul de la memoria

tu presencia de abrazo sosegada.

 

Allí en donde estés tu voz espero

para hablar de la mar y de la encina,

del origen del aire y la distancia,

de la existente vida y su conjunto,

de todos los planetas y sus formas,

para hablar por hablar, para escucharte,

y responder con canto tu regreso.

 

Porque llueve en mi pecho la mañana,

te espera en el cobijo de la aurora,

abierto  de rocío y hierbabuena,

y el corazón hendido te suplica

¡Acércate!, Yo sé que no te has ido.

 

Porque tengo sequía de tus manos

te abrazo ahora que mi pluma cita

en este escrito de vida tolerada

tu nombre en el abrazo que propongo.

 

Llámame zarco, ya que paciente espero

como la mar los vientos encendidos

para acercar mis brazos a la orilla

de tu serena voz amanecida,

para esperar paciente la calma que propones,

para jugar al mus de compañeros,

y recorrer de tapas nuestros bares.

 

Digo tu nombre, y sabes que te escribo,

en este mar azul donde te espera

un cielo de satén y de cretonas.

Antonio Pastor Gaitero

Al piano, el compositor Juan Barrios