Concierto en Déjà vu La Fídula

En la Latina, barrio castizo de Madrid, en una sala de conciertos amiga,

presenté en primicia un poema de Rodolfo Serrano de su libro «El frío de los días»

hice canción de sus versos y la melancolía se hizo tango y la soledad bolero.

Tango bolero a Rodolfo Serrano

Me lleva a la lectura el calor del verano, y el frío del invierno a los libros me lleva, todas las estaciones del año con sus trenes me abrigan y acarician, y el poema surge y me proteje, y busco en él su ritmo y sus canciones. Estoy leyendo ahora «El frío de los días» de Rodolfo Serrano, (Viejos tangos encontrados en una maleta) y me entretengo en el poema «NADA IMPORTA» y leo y vuelvo a leer, y leo cantando:

Nada importa

Esa dulce tristeza del café sin azúcar

viendo pasar la tarde en las calles sin gente.

Releo algunos libros, escribo alguna carta

que no sé a quién mandarle.

Y después pongo un tango y anhelo un cigarrillo.

Pero si, en este espacio de silencio y miedos,

me viene como un sueño los días que vivimos,

y se meten por todas mis venas y bolsillos

y recorren mis trajes y me besan el cuerpo.

y entonces tu recuerdo como una suave brisa

que ahuyentara, de pronto, el calor del verano.

Y te pienso cuando eras la más bella palabra,

el roce de una mano en los bares oscuros.

Cuando tú regresabas de algún tiempo lejano

y te hacías presente igual que un telegrama

que anunciara la vida pequeña de las cosas.

Rodolfo Serrano